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Los gitanos y Europa

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Los gitanos y Europa

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Indios de origen y transnacionales de proyección, los gitanos comenzaron a llegar masivamente a Europa a partir del siglo XIV.

Para los habitantes de los países a los que llegaban, la magia por lo desconocido se transformó pronto en incomprensión, y esa situación aún perdura.

En Francia, están en pleno centro de la actualidad desde principios de verano. Tras una serie de incidentes en julio, las autoridades decidieron expulsar a 700 gitanos.

Pero expulsar a un pueblo con muchos apátridas crea algo más que lagunas legales. Aunque esencialmente van y vienen de Rumanía y Bulgaria, desde 2007 con la entrada de ambas naciones en la UE, los gitanos tienen el estatuto de ciudadanos europeos.

Lo recordaba recientemente la portavoz de la Comisión Europea.

“Permítanme que les recuerde que los gitanos son como los demás ciudadanos europeos y como tales tienen plenos derechos, incluida la libertad de movimientos en los países de la Unión Europea”, declaraba Matthew Newman.

Aunque la iniciativa francesa ha suscitado muchas críticas, París no viola ninguna ley europea con las expulsiones: los gitanos que no tienen nacionalidad francesa, necesitan un permiso de trabajo o de residencia para permanecer en el país más de tres meses.

Eso sí, al ser ciudadanos europeos, pueden volver a entrar en el país inmediatamente después de ser expulsados…Al menos tres meses y vuelta a empezar.

La comunidad gitana confía en que las cosas cambien el año que viene, cuando Bulgaria y Rumanía entren en el espacio Shengen.

Se calcula que hay de 12 a 15 millones de gitanos en Europa. La inmensa mayoría en Rumanía, pero con la ampliación de la UE, en 2004 y 2007, muchos comenzaron a circular libremente por Europa y engrosaron las comunidades de gitanos ya existentes por ejemplo en Francia y España.

Pero sus condiciones de vida en esos países no ha mejorado sustancialmente. En la comunidad gitana, el índice de analfabetismo es muy elevado, al igual que el porcentaje de paro.

En 2008, Europa convocó la primera cumbre por el pueblo gitano con el objetivo de luchar en el ámbito nacional y comunitario contra la discriminación y facilitar la integración de la principal minoría en Europa. Dos años después, el objetivo queda aún lejos.

En la mayoría de los países europeos donde viven o transitan los gitanos, se sienten y son tratados como ciudadanos de segunda.

Además, la crisis económica ha contribuido a crear situaciones de rechazo ante cualquier inmigrante que quiera acceder al mercado laboral favoreciendo la aparición de partidos políticos de clara tendencia racista.