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ETA: alto el fuego debilitada y dividida

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ETA: alto el fuego debilitada y dividida

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Son imágenes del último atentado mortal de ETA en España: la explosión de un coche bomba aparcado cerca de una comisaría en Palmanova, Palma de Mallorca, mata a dos Guardias Civiles el 30 de julio de 2009.

Si desde entonces la banda terrorista no ha cometido ningún otro atentado en España es, según los analistas, debido a la acción policial.

El acorralamiento de las fuerzas de seguridad se perfila como una de las claves para decriptar el alto el fuego que anunció ayer la banda.

En efecto, entre 2008 y 2010 han sido detenidos siete dirigentes sucesivos de la banda: cinco jefes militares y dos dirigentes políticos. Aquí en la localidad normanda de Cahan la policía detuvo el pasado febrero a Ibon Gogeascoetxea, a la sazón jefe del aparato militar en paradero desconocido desde el 97.

Una muestra más de que Francia, ya no es un santuario para los activistas de ETA.

El vuelco definitivo se produce el pasado 17 de marzo. ETA mata por primera vez a un gendarme francés y rompe un tabú: el de no entrar en enfrentamientos armados con la policía francesa.

Cuando Francia se convierte en una trampa mortal, los etarras intentan establecer su centro de operaciones en Portugal. Pero también allí la cooperación policial entre españoles, franceses y portugueses da fruto: el cinco de febrero de este año, la GNR portuguesa se incauta de 1500 kilos de explosivos en Óbidos, cerca de Lisboa.

El arquitecto de esta tentativa de reagrupamiento logístico en Portugal fue Mikel Carrera Sarobe, el último gran general de ETA detenido por la policía francesa.

Sarobe acumulaba todos los poderes desde el arresto de sus correligionarios. Su detención cerca de Bayona en el País Vasco francés con otros dos etarras el pasado mayo deja a la organización decapitada y sin control.

A eso hay que añadir las divisiones internas, las críticas de antiguos miembros de la banda, entre otros, los detenidos en esta cárcel de Nanclares de Oca, en el País Vasco.

Desde allí, un grupo de ocho reos, entre ellos Joseba Urrusolo Sistiaga, ex número 3 de ETA y antiguo líder del temido comando Madrid y Carmen Guisasola, ex dirigente de los comandos de ETA, criticaron públicamente la estrategia del terror.

El tercer factor a tener en cuenta es el debilitamiento del apoyo político de la izquierda nacionalista vasca a ETA.

En Batasuna parecen ganar terreno los partidarios de una vía exclusivamente política, sobre todo porque la organización ilegalizada en 2003 quiere presentarse a las municipales en 2011.