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Tenerías, una tradición que aún contamina

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Tenerías, una tradición que aún contamina

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Las curtidurías, una de las actividades más fascinantes y antiguas de Marruecos, pero, también, una de las más contaminates.

Chouara sigue fiel a la tradición. Es una de las tres curtidurías de la Medina de Fez que continúan utilizando materias vegetales en el proceso de curtido. Elementos remplazados por productos químicos en las curtidurías modernas. Los desechos acaban, todos, en la cuenca del Sebú donde van a parar, también, las aguas residuales de la ciudad y las industrias locales.

El Ghali Rahali, presidente de la Asociación Chouara:
“Las principales materias que utilizamos son naturales: cal viva, granadina, excrementos de paloma, salvado de trigo y corteza de árboles.”

Las curtidurías de nueva generación, más contaminantes, han sido transferidas a los barrios industriales de la periferia. Hoy, hay un total de 58 en Fez. Las técnicas modernas han permitido acelerar el proceso de producción. La curtiduría de Saïs curte hasta 2.000 pieles de cordero al día.

Mahammed Berrada, director de la curtiduría:
“Aquí trabajamos con sulfuro, cal viva, sulfato, ácido fórmico, ácido sufúrico y cromo. En eso consiste la revolución de las tenerías. Antes, el proceso de curtido nos llevaba entre 40 días y dos meses. Aquí, en dos o tres días las pieles están listas.”

El agua residual de esta y otras 17 curtidurías del barrio de Dokkarat no acaba en el río Sebú, es transferida a través de un sistema de conducción de 3 kilómetros a la primera planta de purificación de desechos de tenería del país, en marcha desde 2003. 50 metros cúbicos de agua contaminada producen unas dos toneladas y media de cromo reciclado.

Saidi Bouchra, jefa de la División de Limpieza:
“Cada día tratamos unos ocho metros cúbicos de aguas residuales procedentes de las curtidurías de Dokkarat. El cromo extraído con la ayuda del ácido sulfúrico, recuperado en estado líquido, es revendido a los curtidores. Vale 4 dirhams. El cromo en polvo, lo que quiere decir que no está reciclado, es más caro, entre 11 y 13 dirhams el kilo.”

Esta planta de reciclaje de cromo es parte de un proyecto mucho más ambicioso: Fez ha puesto en marcha un programa de mejora de la red de saneamiento de la ciudad que incluye una futura estación depuradora de aguas residuales para 2012. Un proyecto cifrado en unos 97 millones de euros que reducirá la contaminación del río Sebú, el más sucio de Marruecos.

Para que funcione, el cromo debe ser extraído de las aguas residuales, algo aún lejos de conseguirse puesto que unas cuarenta curtidurías siguen arrojando sus vertidos, directamente, al río Sebú.

Laila Misane, Agencia de la cuenca del Sebú:
“Unas cien toneladas de cromo son vertidas en las aguas del Sebú cada año. De esa cantidad, un cuarenta por ciento es tratado en la estación de reciclaje.”

El objetivo de esta estación es tratar todas las aguas residuales de las tenerías de Fez, mientras que el programa Nacional de Saneamiento del Alcantarillado busca reducir la contaminación doméstica e industrial en un 60 por ciento para 2020.