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Viaje al corazón de los Gitanos

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Viaje al corazón de los Gitanos

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La exposición “Viajes Pendulares: los gitanos en el corazón de Europa” en el centro de Historia de la Resistencia y de la Deportación en la ciudad francesa de Lyon, presenta el dia a dia de numerosas familias de gitanos. Un viaje cotidiano que el fotógrafo francés Bruno Amsellem ha compartido durante tres años. Entre idas a Francia y regresos a Rumanía, el visitante comparte los repetidos viajes de una población estigmatizada.
Encuentro:

De dónde parte la idea de esta exposición?
El proyecto parte de la expulsión del poblado gitano de Puisot en Venissieux en 2007. Allí pude ver a esas personas correr entre los campos con sus hatillos a la espalda para después subir en autobuses en dirección a Rumanía. Trabajaba para Le Monde con Sophie Landrin y decidimos ir a Rumanía para comprender qué les empujaba a venir a Francia.

Cómo entró en contacto con esas familias?
Ya en 2002 había vivido como “ocupa” muchas veces en los poblados de la region de Lyon. Luego, en 2007, cuando decidí profundizar en esta historia, comencé a relacionarme con las familias, al principio sin la cámara de fotos. Poco a poco, ellos empezaron a comprender mi intención y la relación de confianza se fue estableciendo. De otro lado, también he pedido ayuda a terceras personas, como el antropólogo Thomas Ott, que me presentó una familia con la que viajé a Rumanía.


Tarzan, Crijma et Izabela Covaci. Rabagani, Roumanie, 04-09 © Bruno Amsellem/Signatures
Bruno Amsellem est représenté par la maison de photographes Signatures. www.signatures-photographies.com

En cuanto a la calidad de vida, cuáles son las diferencias entre Francia y Rumanía?
No se puede generalizar. En Rumanía algunos gitanos viven correctamente; claro que a ellos no los encuentras en los poblados franceses. Los que huyen de Rumanía lo hacen porque no tienen acceso a los servicios médicos básicos. Allí no hay Seguridad Social. No tienen acceso al agua potable ni a la electricidad. Pero sobre todo, lo hacen para poder comer cada día. Dato curioso, como me contaba Tarzán, el padre de una de las familias que he seguido, no se atreven a llevar a sus hijos a la escuela porque les pegan. Vienen por eso a Francia, a buscar soluciones a sus problemas; escolarizar a sus hijos porque en Francia es obligatorio; poder comer aunque sea mendigando, cosa que tampoco pueden hacer en Rumanía. De hecho, allí la mayoría vive en el campo porque son rechazados por los rumanos.

Durante todos esos viajes, qué es lo que más le ha conmovido?
Lo que más, el interés que demuestran por los demás. Siempre me preguntaban cuando hablábamos por teléfono: “Qué tal tus hijos? Cómo va el trabajo? Tienen un gran interés por instruirse y por integrarse entre la población en la que viven. Yo he asistido a eso, por ejemplo con Tarzán, que pedía limosna siempre en el mismo sitio y siempre tenía un pequeño chiste para los que le daban dinero, él conocía un poco de la vida de los que le ayudaban con una moneda.

Para terminar, se considera un artista comprometido?
No se. Me considero fotoreportero; el calificativo de artista me molesta. Este trabajo es un testimonio. Yo quiero humanizar este pueblo y mostrar verdaderas historias humanas. Quiero profundizar más allá de la etiqueta de “ladrones” que yo mismo les ponía antes de conocer este pueblo. Hay quizá más delincuencia en este estrato de población, pero es una cuestión de supervivencia. En cualquier caso se trata de pequeña delincuencia que además no es inherente a todos. Las familias que yo he seguido son todas impresionantemente responsables.

La exhibición comenzó el 17 de junio y permanecerá abierta hasta el 24 de diciembre en el Centro de la Resistencia y de la Deportación en Lyon. 
www.chrd.lyon.fr

Bruno Amsellem, Signatures, www.signatures-photographies.com