Última hora

Última hora

Copa Ícaro: el viejo sueño humano de volar

Leyendo ahora:

Copa Ícaro: el viejo sueño humano de volar

Tamaño de texto Aa Aa

Este fin de semana tiene lugar cerca de Grenoble, en los alpes franceses, una nueva edición del encuentro internacional de vuelo libre. Cita que supone una ocasión única para descubrir las novedades del parapente, del ala delta, del planeador… e incluso del “wingsuit”, una modalidad en la que, con un traje especial, el hombre llega a emular a los pájaros.

“Es como si transformáramos nuestro cuerpo en un avión. No hay motor y nos servimos únicamente de la gravedad. Reducimos la velocidad de la caída en cerca de dos tercios. Pasamos de 200 a 80 kilómetros por hora de velocidad vertical. Y llegamos a desplazarnos a cerca de 150 cincuenta kilómetros por hora en el aire”, declara el tres veces campeón del mundo de vuelo libre, Fred Fugen.

“Es genial”. “Inolvidable”.

Las minicámaras están de moda en el mundo del vuelo libre. Los aficionados tratan de inmortalizar sus aventuras pero, cada vez más, estos artilugios ayudan a depurar la técnica. En el mercado podemos encontrar verdaderas joyas por menos de 300 euros.

“Pesan en torno a 85 gramos, ofrecen imágenes de alta definición y tienen una autonomía de hora y media. Funcionan como una llave USB y se pueden descargar las imágenes en cualquier ordenador”, afirma Christophe Mondière, director de CamSports.

Entre las novedades destacan multitud de materiales cada vez más ligeros. Y sobre todo, la famosa minivela aparecida últimamente. Dos veces más pequeña que la de un parapente, es más manejable y permite ir más rápido.

“Son velas completamente diferentes que apenas pesan dos kilos. Resulta fantástico comprobar cómo un deporte que ha alcanzado su madurez permenece en contínuo desarrollo y asimila multitud de novedades”, señala el especialista en parapente, Jean-Paul Budillon.

Las diferentes modalidades de vuelo libre están en constante evolución.Es el caso del vuelo acrobático y del de larga distancia, que, permite a algunos parapentistas permanecer en el aire hasta nueve horas seguidas.

“Hubo un tiempo en el que alcanzar 100 kilómetros resultaba extraordinario. Cada vez más gente lo logra. Y hoy, los mejores, completan vuelos de hasta 200 kilómetros”, declara Jean-François Larvoire, especialista en vuelos de larga distancia.

Este año, la auténtica estrella de la Copa Ícaro es el Archeoptérix. Con apenas 56 kilos, este prodigio tecnológico, es el planeador más ligero del mundo.

“Engloba muchos aspectos del vuelo libre. Te puedes lanzar desde la montaña y aterrizar en pequeños terrenos como el ala delta. Aprovecha las corrientes térmicas como el parapente y viajas como en un planeador. Es genial”, afirma el piloto de Archeoptérix, Philippe Bernard.

“La 37ª edición de la Copa Ícaro tiene lugar este fin de semana en Saint Hilaire du Touvet. En ella se pueden descubrir las novedades del vuelo libre, asistir a demostraciones excepcionales y sumergirse en el fabuloso sueño de Ícaro”, señala el periodista de Euronews, Serge Rombi.