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David Peña Dorantes, artista flamenco: "los gitanos tenemos en común el alma"

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David Peña Dorantes, artista flamenco: "los gitanos tenemos en común el alma"

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David Peña Dorantes viene de una familia de artistas gitanos, ligada a los orígenes del flamenco en Andalucía. Hay constancia de mujeres guitarristas en su familia ya en 1700. Un arte que, en su casa, se ha transmitido de padres a hijos. Cuando tenía 10 años, David se decantó por un instrumento, en principio, poco flamenco: el piano.

Peña Dorantes: “Se vé a través de las fotos que nosotros vivimos la vida a través del flamenco, de la música”.

David enseña una imagen de su abuela, “la Perrata, una gran cantaora” y de su padre. Pero una de ellas atrae especialmente su atención:

Peña Dorantes: “Esta foto, la verdad, es que es muy simbólica porque éste soy yo en manos de mi tío Vicente, un patriarca de nosotros. Se puede ver cómo nosotros aprendemos el lenguaje del flamenco. Lo aprendemos de esa forma, en brazos de los patriarcas, escuchando mucho y absorbiendo”.

Y es que el flamenco es para él algo más que música:

Peña Dorantes: “El flamenco se ha convertido en algo muy importante. No solamente en España, sino en el mundo entero. España se conoce mucho a través del flamenco. Pero yo creo que la clave está en que el flamenco es muy de verdad. Ahí, a través de la música, nosotros expresamos. O al menos yo he heredado una expresión, la de las personas que han pasado fatiga de verdad, que han tenido que luchar en la vida diaria contra la discriminación, los campos… Cuando nos juntamos, la familia, es a través del flamenco; llega el hermano que está pasando fatigas o lo que sea y empieza a cantar por “bulerías” o por “soleás” con mucha fatiga y tú ya sabes que te está diciendo algo.

Eso tiene tanta fuerza que el ser humano del mundo lo capta y le hace vibrar como campana de catedrales. O sea que eso es así. La música flamenca, mi música de aquí de Andalucía, con un gitano del norte de Francia o de los países del Este, tenemos en común el alma sobre todo. Las formas son diferentes, pero luego el alma es la misma. Me siento parte del mismo pueblo. Cuando los escucho, me identifico. Veo a gente de mi etnia que vienen de otros lugares y me gusta verlos por las calles de mi ciudad expresando, a través de sus formas musicales, pero el alma es la misma.

El espíritu, sobre todo, es el que todos encajemos. Esto es como un puzzle, todos somos piezas pequeñas y a veces desiguales y tenemos que intentar encajarlo. Y en mi cabeza está la posibilidad de que todos nos podemos llevar bien y que todos nos respetemos y que sobre todo que tengamos capacidad de análisis. Yo creo que la capacidad de análisis nos da inteligencia y nos pone en el papel del otro”.

En el recorrido a través de la historia de su familia, se detiene ante una nueva foto:

Peña Dorantes: “Y bueno éste es Antonio Mairena cantando, y éste es mi padre tocando la guitarra. Era el guitarrista del cantador Mairena. Mi padre también canta. Tiene un disco grabado cantando, también”.

David ha tomado el relevo de su padre. Está casado con Raquel, una española no gitana, y sus dos hijos pertenecen ya a una nueva generación que vive entre dos culturas.

Peña Dorantes: “Pues lo llevan… Yo creo que son más ricos. El mestizaje es el futuro. Ellos tienen dos carriles o dos filosofías de vida: una es la que yo les marco y otra es la que les marca mi mujer. Eso les hace más ricos. No es lo mismo saber un idioma que saber dos. Y cuando son hijos de un alemán y de un francés pues saben dos idiomas. Y además no sólo eso, también la filosofía de vida, cómo afrontar la vida. Yo creo que son más ricos todavía. Yo creo que el mestizaje tiene que ser el futuro”.