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La cronología de un drama con final feliz

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La cronología de un drama con final feliz

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El presidente Sebastián Piñera transmitía la primera alegría. Tras 17 días, una nota enviada por los 33 trabajadores atrapados en la mina de San José, en Chile, confirmaba que todos estaban bien. La alegría se desataba en el campamento Esperanza.

A partir de ahí, comenzaba un duro trabajo. Tres máquinas trabajaban día y noche para que la agonía acabara cuanto antes. Los primeros pronósticos calculaban que tardarían entre tres y cuatro meses.

Pero ocurrió mucho antes. El día 9 de octubre, poco más de dos meses después del derrumbe, la perforadora del plan B rompía el techo del taller subterráneo donde permanecían los mineros. El atronador sonido era el síntoma de que quedaba poco para reunirse con los suyos. El final de la odisea estaba cerca.

Todavía les esperaba un último viaje de más de 600 metros. Tres cápsulas, diseñadas por el Ejercito chileno en colaboración con la NASA llegaba al desierto de Atacama. Los trabajadores tendrían que introducirse en un espacio de tan solo 58 centímetros de diámetro.

Finalmente sería la Fenix II la que descendería por el largo conducto. Las primeras dos veces vacía, para comprobar que todo estaba bien. Un miembro del equipo de rescate, Manuel González, sería el primero en probarla.

Quedaba preparar a los mineros para introducirse en la cápsula. Llevarían equipos con oxígeno, un aparato para conocer sus constantes vitales y un equipo de comunicación

A las doce y diez minutos de la noche del trece de octubre salía el primer minero, Florencio Ávalos. Era una operación histórica, un rescate sin precedentes.

El segundo era Mario Sepúlveda. Quizá ha sido el que mejor ha transmitido la alegría de un país. Chile había sufrido junto a ellos durante 69 días. La pesadilla finalizaba y el sueño comenzaba a hacerse realidad.