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Toni Gatlif: "El pueblo gitano tiene ganas de vivir"

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Toni Gatlif: "El pueblo gitano tiene ganas de vivir"

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Tony Gatlif es un hombre con una causa. Gatlif, mitad cabileño de Argelia y mitad gitano, ha producido durante cinco años películas sobre los romaníes en Europa, una población que a menudo se queja de ser incomprendida y estar discriminada. Su último filme, ‘Libertad’, de este mismo año, trata a cerca de los alrededor de 30.000 gitanos franceses que fueron detenidos y deportados durante la Segunda Guerra Mundial.

A pesar de que Gatlif está furioso con el desmantelamiento de los campamentos ilegales de gitanos y las expulsiones ordenadas por Sarkozy, insiste en que lo que ocurre ahora no tiene nada que ver con las deportaciones de aquella época. Pero pone en guardia sobre el peligroso recuerdo de lo que pasa cuando se señala a un pueblo con el dedo. Euronews charló con el realizador en Lyon.

Valerie Zabriskie (Euronews): Señor Gatlif, usted se posicionó en contra del desmantelamiento de estos campamentos. Sin embargo, según los sondeos, un sesenta por ciento de los franceses lo apoyan. ¿Le sorprende?

Tony Gatlif: “Está fuera de mis manos. La única cosa que puedo hacer es explicar a todos aquellos que lo desconocen lo que, en términos administrativos, se llama personas de viaje. Más bien, son romaníes, ‘manouches’, que se encuentran en Francia desde hace mucho, mucho tiempo. Desde Francisco Primero… Y también los gitanos que se hallan en el sur y en España. Se encuentran aquí desde la Edad Media. Están en Europa y han contribuido a su cultura, a todo lo que significa Europa. Y, ahora, se pretende que se vuelvan invisibles. Que no existan. ¿Pero cómo es posible que un pueblo de diez millones de personas pueda dejar de existir de golpe? Porque los jefes de Estado europeos deciden hacer leyes contra ellos para que no se muevan más. Y, si se quiere que un pueblo deje de moverse, se le asigna en residencia. Es lo que se hizo durante la guerra”.

Euronews: Ahora, ya que Rumanía y Bulgaria forman parte de la Unión Europea, esto ya no es posible. Disponen del derecho de viajar a otros países en Europa, aunque después de tres meses, si no tienen trabajo o se considera que son una carga para la sociedad, existe el derecho de expulsarlos.

Tony Gatlif: “Esta ley está hecha para ellos, no para todo el mundo. Al lado de donde vivo en París, hay un alemán, sin techo, que está allí desde hace tres años. ¿Alguien le ha pedido que se vaya a Alemania? Es un sin techo alemán, tiene papeles alemanes. He hablado con él. Por tanto, las leyes se hacen para algunos, para ciudadanos de segunda categoría, mientras otras para ‘verdaderos’ ciudadanos. Creo que esta ley se hizo únicamente para los zíngaros. Para decir, ‘¡atención!’, si Europa se abre, nos vendrán todos los zíngaros que quieren irse. Se sabe muy bien que los zíngaros siempre quieren irse. Y, por ello, se dicta esta ley precisamente para bloquearlos y expulsarlos si se quedan más de tres meses”.

Euronews: Pero, con lo que pasó en la cumbre europea del mes de septiembre, entre el presidente Sarkozy y la comisaria Reding, como mínimo se ve que la Comisión Europa comienza a prestar atención a lo que se llama el problema de los gitanos en Europa.

Tony Gatlif: “Les choca. Creo que todos los países están chocados porque España no lo hace. Hay países que no hacen lo mismo. Grecia tampoco. A Grecia le gustan los zíngaros. Y, Francia, aparece con estas leyes repentinas, con estas leyes para que se marchen, para evacuar a gitanos que están aquí desde hace no sé cuánto tiempo. Desde hace tres o cuatro años, quizás más. Les desalojan de sus chabolas, de sus casas de hojalatas, de cartones, en los bosques, bajo los puentes, en las autopistas. No es precisamente un lujo. Y los desalojan en masa. Esto nos recuerda un traumatismo. Con niños que a penas están despiertos, casi desnudos, en los brazos de sus madres. Se extiende el pánico. No tienen ni tiempo ni de coger sus cosas en medio de este pánico. No es la redada de 1940, es verdad, pero no deja de ser una redada, una pequeña redada”.

Euronews: Se habla de que los gitanos, los zíngaros, disponen de grandes caravanas, grandes coches y, al mismo tiempo, se muestran como víctimas, con las mujeres y sus bebés en la calle.

Tony Gatlif: “Cuando llegué a la estación parisina de Lyon, el lunes, una mujer me paró por la calle. Tenía los ojos azules, nada de extranjera. Era francesa y me pedía dinero para sus hijos. Mostraba su miseria delante mío porque era miserable, pobre, y yo no me tapé los ojos. En cambio, que los zíngaros mendiguen, molesta a todo el mundo. ¿Por qué molesta a todo el mundo? ‘Porque les refleja la imagen de su propia inseguridad’. ¿La gente se siente acosada? Pero a mi también me acosan los sin techo. Es normal que me sienta acosado. Les hace falta todo, se mueren de hambre, tirados por el suelo, sin pedir nada. Este es el nuevo mundo. El mundo moderno”.

Euronews: Con la cobertura este verano de las expulsiones, ¿no se ve, no quiero decir optimista, pero más confiado en que habrá más presión sobre los jefes de Estado para intentar solucionar un problema que es europeo?

Tony Gatlif: “No tengo miedo de los jefes de Estado europeos. No tengo miedo de los que gobiernan en Europa. Tengo miedo de la población europea. A partir del momento en que un gobierno como Francia que hizo soñar a toda Europa del Este durante el comunismo porque era el ejemplo de los derechos humanos, a partir del momento en que un país de los derechos humanos señala con el dedo a una población frágil, tengo miedo de un disparo. Tengo miedo de que la gente de este país diga, la población diga, podemos hacerlo porque el gobierno francés, el jefe del gobierno francés ha dicho que no se trata de buenas personas. No dijo que fueran malas pesonas, pero sí que creaban un problema. Y, las personas que viven cerca, en Rumanía, Bulgaria, Hungría y, en otros sitios, también pueden decir que tienen un problema con ellos”.

Euronews: Este mes se celebrará una cumbre en Bucarest sobre la integración de los gitanos en Europa. ¿Qué espera de este tipo de reunión?

Tony Gatlif: “Que se deje en paz a este pueblo. Este pueblo no pidió nada. Nunca hizo la guerra. Nunca tomó las armas. Nunca puso bombas. Este pueblo tiene ganas de vivir. Que se le deje vivir y se le encuentre los medios de vivir, evidentemente, como a todo el mundo, como a toda la gente de Europa. Y que se pare de ponerles etiquetas en la espalda o leyes en contra de su vida”.