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Tarek Aziz: itinerario de un incondicional de Sadam

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Tarek Aziz: itinerario de un incondicional de Sadam

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“Nacimos en Irak y moriremos en Irak: como mártires, lo que es un gran honor, o de muerte natural”

En 2003, Tarek Aziz se entregó a los estadounidenses porque no quiso, en sus propias palabras, huir como un cobarde.

Desde su primer proceso, repite que vivirá sus últimos días en la cárcel: muy debilitado por su detención ha sufrido dos infartos.

Único cristiano entre los allegados de Sadam, Tarek Aziz, ha sido durante veinte años la voz de un régimen apoyado por occidente primero y estigmatizado después.

Su suerte quedó definitivamente sellada en 1979, cuando Sadam Husein se convierte en presidente de la república.

Aziz se impone rápidamente en los círculos del poder gracias, entre otras cosas, a su dominio del inglés. En 1980, se encarga de convencer a occidente de apoyar al régimen de sadam, laico, contra la temida teocracia iraní.

Arquitecto de la reanudación de las relaciones diplomáticas entre Washington y Bagdad en 1984. Se mueve con la misma desenvoltura en Moscú que en París. Pero las cosas cambian radicalmente tras la invasión de Kuwait en 1991. Su misión se complica considerablemente, sobre todo porque duda abiertamente de la conveniencia de la invasión…

Tras la invasión estadounidense del país, el viceprimer ministro y ministro de Exteriores es uno de los responsables políticos más buscados: el ocho de picas en la baraja inventada por los Estadounidenses.

Aunque no se le considera un actor central del régimen, su lealtad sin fisuras hacia Sadam le ha granjeado el odio de curdos y chiíes, masacrados por una dictadura de la que Aziz era la voz y el rostro.