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Desempleo, déficit y sanidad: los retos de Obama

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Desempleo, déficit y sanidad: los retos de Obama

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Tras ocho años de poder republicano, los estadounidenses eligen a Barack Obama, el demócrata cautivados por su potente eslogan: yes, we can.

En Chicago, la noche de su victoria, anuncia cambios pero avisa de que el camino será largo:

“Gracias a lo que hemos conseguido en esta jornada, en estas elecciones, esta noche, en este momento preciso, el cambio se ha abierto paso en Estados Unidos. (…) el camino será abrupto. Puede que no alcancemos la cima en un año, ni en un mandato, pero nunca he tenido tantas esperanzas como esta noche de que conseguiremos llegar”

Un año después, el entusiasmo de la multitud en Chicago es un recuerdo lejano. La agenda que espera al presidente tras las elecciones a medio mandato está cargada.

La prioridad absoluta es reducir el paro que afecta al 9,6% de la población en edad de trabajar.

Acostumbrados a no pasar más de tres meses en paro, los estadounidenses están traumatizados por la pérdida de empleos. Obama ha reconocido que el desempleo masivo le quita el sueño.

Para intentar estimular la economía, el presidente quería lanzar un programa de renovación de las infraestructuras de seis años, cuya primera inversión sería de 50 mil millones de dólares, pero los republicanos se han opuesto.

Otro objetivo es reducir el déficit presupuestario, que en 2010 se eleva a un billón trescientos mil dólares.

La Casa Blanca y el Congreso están de acuerdo en la necesidad de reducirlo, pero tendrán que llegar a un consenso sobre la manera de hacerlo.

Las reducciones de los impuestos sobre la renta decretadas por Bush expiran este año. Los republicanos quieren mantenerlas para todos, mientras que Obama quiere limitarlas a los ingresos inferiores a 250 000 dólares por familia.

La reforma de la sanidad es también un asunto determinante en estas elecciones.

La ley firmada por Obama, que amplia la cobertura médica a 32 millones de estadounidenses suscita reacciones encontradas en el electorado: el 65% teme que aumente la deuda federal, y el 67% piensa que se traducirá en un aumento de sus impuestos en cinco años. Los republicanos van a intentar sabotear su aplicación.

El presidente tendrá que ocuparse también de la remodelación de su equipo en la Casa Blanca, que ha sufrido ya bajas significativas. Obama tendrá que remplazar entre otros a su principal consejero económico, Larry Summers.