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Corea del Sur se prepara a fondo para acoger la próxima cumbre del G20

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Corea del Sur se prepara a fondo para acoger la próxima cumbre del G20

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Esta es la cara amable que Corea del Sur tiene tanto interés en mostrar al mundo.

El país calienta motores para acoger la cumbre del G20 que tendrá lugar los próximos once y doce de noviembre. Será el primer encuentro de este grupo tanto en una nación asiática como en una no perteneciente al G7.

Las autoridades quieren aprovechar la ocasión para enseñar al mundo que Corea del Sur es un actor fiable y moderno en el escenario mundial. Pero demostrar que se está a la altura de las circunstancias conlleva mucha presión.

La planificación del evento ha llevado meses. Los responsables quieren asegurarse de que la atención no solo se centrará en los líderes mundiales y en el debate sobre el estado de la economía mundial, sino también en el país anfitrión. Se espera la llegada de 10.000 visitantes.

“En cualquier país o ciudad, cuando vienen muchos extranjeros a la vez, la circulación se convierte en el mayor problema, y la seguridad es también un obstáculo a superar”, comenta Oh Se-hoon, alcalde de Seúl. “Hemos puesto énfasis en la seguridad, el transporte y el alojamiento para dar a los visitantes la imagen de que Seúl está completamente preparada para este evento”.

Corea del Sur espera también obtener una rentabilidad económica. Un informe oficial estima que el país podría ganar el equivalente de hasta 14.000 millones de euros en beneficios colaterales. Hay que contar no solo el dinero gastado por los visitantes, sino también los acuerdos de negocios, los contactos y la mejora de la imagen del país. Algunos analistas calculan unas ganancias equivalentes a la venta de un millón de coches.

Pero Corea del Sur debe primero asegurarse de que el evento se desarrolle según lo previsto. Se desplegarán unos 50.000 policías, y el ejército permanecerá en máxima alerta incluso antes del comienzo de la cumbre. Las autoridades hablan de amenazas de grupos terroristas internacionales y del riesgo de violencia durante las manifestaciones antiglobalización.

“Parte de los recelos creados por las medidas de protección se relacionan con el establecimiento de una “zona de seguridad”, que se extenderá a lo largo de dos kilómetros en torno al edificio. Se está construyendo una barrera especial para mantener a los manifestantes alejados. E incluso nuestra petición para grabar el interior del recinto ha sido denegada. Las autoridades alegan querer asegurarse de que los líderes mundiales estarán a salvo de cualquier posible amenaza”.

La policía tendrá la facultad de disolver manifestaciones no autorizadas y promete mano dura a la hora de limitar el acceso al lugar. Dice que las restricciones son necesarias y cumplen con la ley.

“El evento se desarrollará en el centro de la ciudad, por lo que existen todo tipo de peligros”, señala Kim Joo-Young, Inspectora de la Policía Metropolitana de Seúl. “Si las concentraciones y manifestaciones son violentas, la cumbre no podrá desarrollarse de forma segura. Controlaremos un espacio que se ha reducido al mínimo, y solo durante el tiempo necesario. Así que no creo que suponga ningún problema”.

Equipos de Geos vigilarán las instalaciones, con miembros entrenados para actuar en todo tipo de situaciones. Un polémico plan para utilizar los llamados “cañones sonoros” con el objetivo de dispersar a los manifestantes, fue suspendido ante las protestas de grupos pro-derechos humanos. El “dispositivo acústico de largo alcance” emite sonidos de hasta 152 decibelios.
Aunque las autoridades dispondrán de otras muchas herramientas para controlar la situación.

“Nuestra máxima prioridad es la seguridad de las personalidades procedentes de todo el mundo y minimizar los inconvenientes para los ciudadanos”, sentencia Joo-Young.

El Gobierno surcoreano tiene también un gran interés en evitar enfrentamientos en un momento en el que el país pone todo su empeño en mostrar las grandes aspiraciones de su emergente economía.

“Creemos que el G20 constituye una oportunidad perfecta para subir de nivel, para mostrar que formamos parte del liderazgo global, parte del fórum que debatirá la forma en que la economía global se moldeará en el futuro. Esto es realmente importante para Corea”, reflexiona
Sohn Jie-Ae, miembro del Comité Presidencial para la Cumbre del G20. “Pero no solo eso. Ser los anfitriones también tiene una enorme importancia para nosotros”.

Las autoridades afirman estar deseando una cobertura mediática internacional ajena a las tensas relaciones con Corea del Norte. Pero resulta difícil dejar a un lado el tema cuando es previsible que durante los próximos días se produzcan incidentes en la frontera. De todas formas, ahora en lo que la ciudad piensa es en poder saborear el triunfo.

Esta cumbre ha sido descrita como la mayor aparición de Corea del Sur en el escenario internacional desde los Juegos Olímpicos de 1988. Bajo la mirada de la comunidad internacional, Seúl se encuentra bajo una enorme presión para garantizar que el evento marchará sobre ruedas, especialmente en lo referente a la seguridad y a la forma de actuar ante las esperadas manifestaciones.

www.g20.org/index.aspx