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Myanmar celebra elecciones a punta de pistola

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Myanmar celebra elecciones a punta de pistola

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Birmania, con un régimen de los más herméticos y represivos del mundo, ha celebrado unos comicios organizados a la medida de los militares que gobiernan el país, dos décadas después de que rechazaran el triunfo electoral de la oposición.

Con la promesa de que la votación encaminará al país hacia una democracia “disciplinada”, pero empuñando el fusil en una mano, la
Junta Militar ha dado a los birmanos la orden de “votar”.

Un total de 29 millones de birmanos estaban llamados a votar por alguna de las 37 formaciones políticas que pugnarán por los 1.163 escaños de las asambleas regionales y del Parlamento.

Pero las elecciones, que el régimen califica de un hito democrático, son una pugna entre el Partido para la Solidaridad y el Desarrollo de la Unión, creado con la estructura del temido grupo paramilitar gubernamental Asociación Solidaridad y Desarrollo de la Unión, y el Partido de Unidad Nacional, de los incondicionales del fallecido dictador Ne Win.

Al menos 2.000 oficiales del Ejército, incluidos 27 miembros del Gobierno con rango de general, renunciaron hace unos meses a sus uniformes para ser candidatos o liderar estos dos partidos financiados por el régimen.

La mayor parte de los 58 millones de habitantes de la actual Myanmar desconoce que es vivir en democracia, y aquellos que durante estos últimos veinte años se arriesgaron a reclamarla han sido perseguidos, han huido al exilio, han sido encarcelados o han muerto.

La líder de la oposición y Nobel de paz, Aun San Suu Kyi, podía votar pero no estaba autorizada a traspasar la puerta de su vivienda de Rangún.