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La crisis y las nuevas sustancias amenazan la lucha contra las drogas

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La crisis y las nuevas sustancias amenazan la lucha contra las drogas

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Nuevas rutas para el tráfico de cocaína, el problema de las anfetaminas y un record de consumo de nuevas drogas. Son los temas que más preocupan a los expertos del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías.

En la presentación del informe anual de la agencia este miércoles en Lisboa se han dado a conocer las últimas tendencias en el consumo.

Pero ¿hasta qué punto son fiables los resultados que ofrece el estudio? Se lo preguntamos al director del organismo, Wolfgang Götz: “El panorama que reflejamos es muy exacto, pero sólo con respecto a la información disponible y a la que recibimos, pero siempre podemos mejorar la recolección de datos y la metodología de análisis y en eso es en lo que estamos trabajando”.

El observatorio alerta de un número récord de nuevas drogas. En 2009 se detectaron 24 nuevas sustancias. Este año ya van 33. El problema es que se desconoce el impacto que pueden tener en el consumidor.

Es a orillas del Tajo, en Lisboa, donde el Observatorio Europeo de las Drigas recoge y analiza los datos de los 27 estados miembros, relativos a las tendencias de tráfico y consumo de drogas. Pero para enterarnos de las particularidades de cada país tenemos que ir sobre el terreno.

La legislación portuguesa es una referencia en Europa. El drogodependiente deja de ser considerado un criminal para ser tratado como un enfermo.

El psiquiatra Miguel Vasconcelos que trabaja en el centro de rehabilitación Taipas asegura que la nueva ley ha cambiado la percepción de los toxicómanos facilitando su tratamiento: “Creo que ha reducido el impacto social y al mismo tiempo ha facilitado el acercamiento de los drogodependientes a las estructuras de tratamiento. En este momento en Portugal, pienso que los problemas pueden ser detectados antes y es más facil ayudar a personas que están en una fase bastante degradada”.

Con la nueva ley en Portugal ha aumentado el número de personas en tratamiento. Las organizaciones temen el impacto que puedan tener los recortes presupuestarios de la crisis en la lucha contra las drogas.