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Costa de Marfil: la revancha de Ouattara

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Costa de Marfil: la revancha de Ouattara

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Tras varios días de suspense, la comisión electoral de Costa de Marfil ha declarado vencedor de las presidenciales a Alassane Ouattara.
 
El candidato opositor ha obtenido algo más del 54% de las papeletas según resultados aún provisionales.
 
La tensión debido al retraso de la publicación de los resultados ha sumido al país en el caos. Los incidentes con víctimas mortales entre seguidores de los dos principales candidatos se han multiplicado en las últimas horas.
 
Y según los analistas, las cosas podrían empeorar entre hoy y mañana.
 
 
 
Ya antes de conocer los resultados, el presidente saliente, Laurent Gbagbo, había pedido a la comisión electoral y al Tribunal Constitucional que anulase los  comicios, que a su entender, han sido manipulados por los rebeldes a favor de su contrincante Alassane Ouattara.
 
 
Todo el país parece atrapado en el engranaje de odio y rivalidad entre los dos hombres que surgió en dos mil: Ese año, Laurent Gbagbo fue elegido presidente en unos comicios a los que Ouattara no pudo presentarse.
 
En septiembre de 2002, tras un golpe fallido, los rebeldes se hicieron con el norte del país. Desde entonces, Costa de Marfil está dividida en dos:
 
Prácticamente la mitad de la población es musulmana, como Outtara, y cerca de la otra mitad  cristiana, como Gbagbo. Pero la religión no se convirtió en argumento de campaña hasta finales de la década de los 90.
 
Hasta entonces, el país gozaba de una economía saneada, sobre todo para los estándares regionales. Era el principal exportador de cacao a nivel mundial y producía buena mandioca, plátanos y piñas.
 
Todo ello unido a las exportaciones de madera y a las modernas instalaciones portuarias entre Casablanca y Ciudad del Cabo hicieron del país la locomotora económica del África occidental.
 
 
Pero las cosas han cambiado mucho . Los niveles de pobreza se han disparado y la producción de cacao ha disminuido drásticamente. Las recientes elecciones buscaban cerrar el capítulo de la inestabilidad política. Por ahora, las tensiones post electorales han tenido el efecto contrario.