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Ouattara versus Gbagbo

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Ouattara versus Gbagbo

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Alassane Ouattara, a la izquierda, versus Laurent Gbagbo, a la derecha.

El duelo de estos dos hombres a los que todo separa simboliza la imagen de un país, Costa de Marfil, dividido en dos.

Laurent Gbagbo, 65 años, ex profesor de historia, está al frente del país desde hace una década. Su mandato, de cinco años, ha sido renovado en varias ocasiones.

Cristiano evangelista, ex marxista y opositor histórico al reinado del padre de la independencia de esta ex colonia francesa, Gbagbo pertenece a la etnia Bété, excluida del reparto tradicional del poder.

Alassane Ouattara, de 68 años, Ado, como le apodan sus seguidores, es doctor en economía por la Universidad de Pensilvania. Este tecnócrata nordista fue primer ministro en el gobierno de Felix Houphouêt-Boigny, padre de la independencia marfileña. Nacido en el centro del país, pertenece a la etnia Dioula, una de las dos del norte de confesión musulmana.

En 1999 Ouattara volvió a su país renunciando a su puesto de director adjunto del FMI en Washington.

Una Junta militar, encabezada por el general Robert Gueï derroca al presidente y promete elecciones presidenciales. Ouattara anuncia su candidatura.

“El anterior régimen era dictatorial, los cambios que han tenido lugar han ayudado a liberar el país y dan la posibilidad de construir una democracia”

Pero Ouattara es excluído de las elecciones bajo pretexto de que no es cien por cien marfileño puesto que su madre nació en Burkina Fasso.

Finalmente fue su rival y opositor histórico, Laurent Gbagbo, quien accedió a la presidencia en 2000 tras unas controvertidas elecciones. Su investidura estuvo precedida por tres días de violencia política y étnico-religiosa. Como señal de reconciliación los dos hombres se reúnen ante las cámaras.

Diez años después, Laurent Gbagbo sigue al frente de la presidencia y cuando hace campaña para la reelección juega la baza del nacionalismo y del patriotismo. Asegura que su adversario es el esclavo de Francia, la antigua potencia colonial.

Su rival, Alassane Ouattara, que no oculta su admiración por la cultura francesa ha destacado sus competencias como economista para sacar a Costa de Marfil del estancamiento económico que dura ya diez años.