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China, un gigante imprescindible para combatir el cambio climático

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China, un gigante imprescindible para combatir el cambio climático

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Cuando se trata de emisiones de CO2 todas las miradas se dirigen hacia China, actualmente el primer contaminador mundial.

Consecuencia de un potente crecimiento económico, las emisiones chinas de CO2 han aumentado un 9% en 2009.

En 2005, año de referencia, China produjo 5 mil, doscientos millones de toneladas de CO2. Según la Academia China de Ciencias en 2020 el CO2 emitido será casi el doble: 10 mil millones de toneladas.

El gigante asiático es ya imprescindible para concluir cualquier acuerdo global sobre el clima. El año pasado en Copenhague Pekín abogó por prolongar el Protocolo de Kyoto, firmado en 1997. Pero éste sólo cubre el 30% de las emisiones ya que China y Estados Unidos están excluidos. En la capital danesa, los dos grandes emisores, se arreglaron para que no hubiera un acuerdo vinculante. Pekín se negó a someterse a un control internacional de sus emisiones, pero se ofreció a reducir su “intensidad de carbono”…es decir,

a reducir entre el 40% y el 45% la cantidad de CO2 emitida por cada dólar de crecimiento económico, de aquí a 2020 sobre la base de 2005.

Para no hipotecar su crecimiento China tiene que seguir produciendo energía a base de carbón, que actualmente abastece el 70% del consumo eléctrico del país. Pero Pekín también está invirtiendo para reducir su dependencia del carbón.

Su apuesta por las energías limpias y renovables es importante según ha explicado el director ejecutivo de Greenpeace, Kumi Naidoo, a euronews:

“Han dado pasos importantes que hay que reconocer. Por ejemplo, cada hora una torre eólica comienza a producir corriente en China, actualmente. En el primer trimestre de 2010, China superó a todos los países del mundo y se convirtió en el mayor inversor en el sector de la energía renovable.”

China amarra su futuro energético en casa, y en Cancún mejora su imagen de potencia responsable con su oferta de aceptar someterse a reducciones vinculantes de sus emisiones de CO2 a cambio de la prolongación del Protocolo de Kyoto.