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Irlanda: La generación sacrificada

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Irlanda: La generación sacrificada

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Esto es Belmayne Park. Un gran proyecto inmobiliario a las afueras de Dublín, que iba a crear una auténtica ciudad bien comunicada y con todos los servicios. Era el año 2007, Irlanda vivía los últimos coletazos de su boom económico.

Animados por el propio banco, Michael y Tracey Goulding decidieron tirar la casa por la ventana. Vendieron la suya y compraron otra de 460.000 euros aquí.

Pero llegó la crisis financiera mundial. En 2008 Michael perdió su empleo de electricista. Y en 2009 los promotores inmobiliarios pararon en seco las obras.

“La entrada está aquí”, nos cuenta Michael. “Se supone que torcías a la izquierda por la calle principal y te encontrabas con los apartamentos y las tiendas ahí abajo. Este lado iba a ser igual al de enfrente. Con centros comerciales y todo. Aquí iba a haber una biblioteca, aquí un pub. Los principales servicios iban a estar aquí. Por el momento, no hay ni una tienda”.

Los Goulding viven con el agua al cuello y una hipoteca de 1600 euros al mes, de la que ahora solo pagan mil de intereses. El seguro de desempleo de Michael ronda los 300 euros mensuales.

Se están planteando emigrar a Australia.

Se calcula que a finales de año cerca de 250 mil propietarios irlandeses no podrán pagar las hipotecas de las casas que compraron durante los años del boom que han perdido el cuarenta por ciento de su valor. Y ahora, con el plan de rescate de la Unión Europea y el FMI, muchos propietarios temen convertirse en la versión irlandesa de la generación sacrificada.