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Estaciones de esquí sostenibles

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Estaciones de esquí sostenibles

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“Dudo que las estaciones de esquí sean un modelo a seguir en manteria de desarrollo sostenible”, dice este hombre. “Creo que la gente está más concienciada”, declara este otro. “La gente está aprendiendo”, asegura este hombre. Este joven opina que las telesillas deben consumir mucha energía.

La pasión por la montaña, los negocios y el medio ambiente son noticia cuando empieza la temporada de esquí.

Si los más críticos comparan las pistas como carreteras en plena montaña, también es verdad que estaciones como Tignes, en Francia, están haciendo esfuerzos para reducir su impacto ambiental.

A veces dar el paso es muy simple. Por ejemplo, estas barreras que capturan nieve natural.

“Cuando colocamos este dispositivo, la barrera frena el aire y permite que la nieve se asiente. De esta manera la nieve está exactamente donde se necesita, es decir, en las pistas de esquí”, asegura Arnaud Trinquier, director del Servicio de Pistas. “Así podemos acumular nieve hasta 30 veces la altura de la barrera. Si tenemos una barrera de un metro y medio, tendremos 45 metros de nieve acumulada”, declara.

Para mantener las pistas lisas y accesibles a todos los esquiadores hay que gastar mucho combustible. Las máquinas pisanieve trabajan día y noche. Son gigantes que consumen hasta 30 litros de combustible por hora. Las bajas temperaturas dificultan el uso de biocombustibles y los vehículos eléctricos, por lo que se intenta reducir el consumo al máximo.

“Para conseguir disminuir el impacto sobre el medio ambiente, es necesario contar con una conducción ecológica, como si se tratara de un coche particular, repetar las características del motor o evitar el exceso de peso”, dice este conductor.

Un gesto tan simple como apagar el motor mientras estamos parados ahorra hasta 15 mil litros de combustible al año.

La implantación de cañones de nieve más modernos también ha permitido reducir en un 30% el consumo de energía. Pero su presencia en las pistas sigue siendo controvertida.

Según Vicent Neirinck,de la asociación Mountain Wilderness, “Cuando apareció esta técnica estábamos contentos porque pensábamos que podría frenar la tendencia del negocio, que se expandía cada vez a lugares de más altura buscando la nieve que se derretía con el calentamiento gobal. Pero sólo era una estrategia de márketing. Hacían falta más y más cañones por todas partes”.

En Tignes, hay cerca de 350, el más alto está a 2.800 metros. Otro problema es el consumo de agua. Aquí se consumen 10.000 metros cúbicos de agua cada día para producir 20.000 metros cúbicos de nieve.

“El agua del lago, que proporciona energía al sistema y a la red, va a salir a las pistas a través de los cañones de nieve. En primavera, la nieve se derretirá y se convertirá en agua, volviendo al lago desde donde la hemos bombeado. Para nosotros se trata de un balance general relativamente neutro”, manifiesta Trinquier.

Las estaciones de esquí están apostando por el medio ambiente, también porque no contaminar implicar ahorrar. En las zonas de esquí se están buscando soluciones con las tecnologías más avanzadas y, a veces volver a viejas prácticas es de sentido común. ¿Vamos por buen camino?.

Para Neirinck, “La cuestión no es si es ecológico o no (lo que se está haciendo está bien) y el medioambiente se tiene en cuenta. El problema añadido es que cada vez hay más estaciones de esquí en detrimento del medio ambiente y de la montaña.