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Shirin Ebadi: "los derechos humanos son un código internacional de conducta"

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Shirin Ebadi: "los derechos humanos son un código internacional de conducta"

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La iraní Shirin Ebadi es abogada, activista pro derechos humanos y premio Nobel de la Paz en 2003. El 9 de diciembre recogió, en nombre del periodista iraní Abdulreza Tajik, actualmente en prisión, el premio Periodista del Año 2010, otorgado por Reporteros Sin Fronteras en Paris.

Hossein Alavi, Euronews:

Si le parece vamos a empezar hablando de derechos humanos. En los últimos años usted ha insistido en que este tema siempre ha sido eclipsado a nivel internacional por las discusiones sobre el programa nuclear de Irán. ¿Hasta qué punto han sido eficaces su postura y la de otros abogados en defensa de los derechos humanos?

Ebadi:

Hemos llamado la atención, pero no es suficiente.

Occidente sigue pensando sólo en su propia seguridad y no enfatiza en los principios fundamentales de los derechos humanos que ellos mismos defienden.

Hemos comprobado como en las últimas negociaciones con el Gobierno iraní, una vez más se han olvidado hablar de derechos humanos y se han centrado solamente en si Irán debe continuar con su programa de enriquecimiento o no.

Como digo, hay que prestar un poco más de atención a lo que uno mismo defiende y preguntar por qué se detiene a la gente en Irán.

Euronews:

Lo que resulta raro en Irán es que el Gobierno no sólo persigue a los disidentes políticos, a los activistas en defensa de los derechos humanos y a los periodistas, sino que el régimen también detiene a sus abogados.

O dicho de otra manera, se detiene al abogado de una persona acusada de un delito político. Y después pasa lo mismo con el abogado del abogado.

Por ejemplo, usted misma ha defendido y defiende a una serie de activistas políticos que luchan por los derechos humanos y está siendo perseguida por el Gobierno y su abogada, Nasrin Sotudeh, está en la cárcel a la espera del juicio por haber llevado su caso.

¿Hay alguna regulación para evitar que los abogados sean perseguidos en el ejercicio de su profesión?

Ebadi:

Déjeme empezar explicando por qué el Gobierno somete a los abogados a tanta presión. El Gobierno no quiere que los acusados de delitos políticos elijan abogados independientes. Estos profesionales independientes tienen cada vez más restricciones, especialmente los que conceden entrevistas a los medios de comunicación.

Actualmente hay 5 abogados entre rejas en Irán. Aparte de mi defensa, la señora Sotudeh que está condenada ilegalmente bajo confinamiento solitario. En protesta contra esta medida ha retomado su huelga de hambre y estoy muy preocupada por su salud.

Otro abogado, Mohammad Oliaii-far, está cumpliendo un año en prisión por haber defendido a menores de 18 años que fueron ejecutados por el régimen. Está gravemente enfermo, pero el Gobierno no está dispuesto a que salga para que recibir tratamiento médico. Estas limitaciones indican la ausencia de independencia en el sistema judicial.

De acuerdo con la ley, un abogado debería disfrutar de la misma inmunidad legal que un juez, pero aquí este punto no se tiene en cuenta.

Cuando se detuvo a estos abogados, me puse en contacto con el Colegio Internacional de Abogados y los colegas de otros países como Francia y España.

También escribí a la relatora especial para la independencia de jueces y abogados. Todo esto sumará en el récord de Irán en materia de derechos humanos. Así, cada año la ONU emite un comunicado pidiendo a Irán que respete sus obligaciones internacionales.

Euronews:

Señora Ebadi, si tenemos en cuenta la actitud de los gobiernos hacia los Premios Nobel de la Paz, como un ejemplo de su proximidad hacia los temas relacionados con los derechos humanos, podríamos hacer una comparación del trato que los gobiernos han dado a San Suu Kyi y Liu Xiaobo con el trato que usted recibió por parte del Gobierno iraní.

¿Cómo ve usted esta comparación? Y ahora que tiene que residir fuera de su país, ¿Cree que su actuación es eficaz? ¿Habría alguna posibilidad de que usted pudiera seguir viviendo en Irán?

Ebadi:

El Gobierno iraní me ha confiscado todas mis pertenencias con la escusa de que no he pagado los impuestos correspondientes cuando recibí el Premio Nobel en 2003. Es curioso porque me reclamaban una cantidad bastante más alta de lo que valía el propio premio, que además está exento de impuestos. Mi marido estuvo en la cárcel, toda mi familia ha estado entre rejas y ahora no se les permite salir del país. Resumiendo, me han provocado muchos problemas.

Pero incluso antes, en el 2008, cerraron ilegalmente el Centro para la Defensa de los Derechos Humanos de Teherán que yo misma fundé con el dinero del Premio. Me quejé porque habían actuado fuera de la legalidad, pero hasta hoy, ningún juez se ha atrevido a abrir el caso. Cuando le digo que el poder Judicial ha perdido su independencia, me refiero a esto.

Euronews:

¿Por qué y hasta qué punto cualquier actividad civil y los derechos humanos se mezclan con los asuntos políticos? Algunos expertos dicen que los actos de violencia e interpretación de los derechos humanos dependen, en cierta medida, de las cuestiones culturales.

Por otra parte, algunos gobiernos explican que sólo aceptan las declaraciones de derechos humanos y los convenios internacionales que están acordes con sus propias ideologías. Por ejemplo, el Gobierno iraní se basa en la interpretación que hace el Islam sobre los derechos humanos. ¿Cómo puede uno acercarse a estas interpretaciones sobre las cuestiones de derechos humanos?

Ebadi:

Cada vez que el Gobierno iraní se enfrenta a acusaciones por violación de los derechos humanos, se recurre a las diferencias culturales, es lo que acabo de comentar. Debo decir, sin embargo, que Irán ha aceptado incondicionalmente los convenios internacionales sobre los derechos civiles y políticos, sociales y económicos.

Así que, si aceptan estos convenios, tienen que ponerlos en práctica. Es un código internacional de conducta que no tiene nada que ver con Oriente ni Occidente, musulmanes o cristianos.

Si los musulmanes asumen la responsabilidad de escribir una declaración de derechos humanos, deben permitir que otras confesiones religiosas también lo hagan. Entonces, seremos testigos de una declaración de derechos humanos judía, otra budista, otra hindú y de otras mil más. Y no habrá nada parecido a los derechos humanos nunca más. Los derechos humanos son un código internacional de conducta.