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Crece la protesta social en Túnez por la crisis económica

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Crece la protesta social en Túnez por la crisis económica

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El símbolo de la revuelta de los parados en Túnez ha muerto, pero el movimiento continúa: el joven tunecino de 26 años que se inmoló hace un mes frente a la prefectura de Sidi Bouzid para protestar porque no podía trabajar ha sucumbido a sus heridas.

El gesto del joven,después de que la policía le confiscara su puesto ambulante de frutas y verduras, desencadenó una protesta social inhabitual en el país.

Desde mediados de diciembre, las manifestaciones contra el nivel de desempleo, violentas en ocasiones, se suceden.

Tanto la información como las imágenes, controladas estrechamente por el poder, llegan con cuenta gotas.

Mientras los estudiantes se organizan a través de las redes sociales de Internet, varias asociaciones de comerciantes han convocado huelgas para los próximos días.

El movimiento que comenzó en Sidi Bouzid ha alcanzado rápidamente una dimensión nacional. El 22 de diciembre, otro joven se suicidó en público en Menzel Bouzayane colgándose en una línea de alta tensión. En esa misma ciudad, dos manifestantes murieron abatidos a tiros por las fuerzas del orden.

Esta es la primera vez desde los motines de 1984, a cuenta del precio del pan, que Túnez vive un movimiento de protesta generalizado.

El presidente Ben Ali, que dirige el país con mano de hierro desde hace 23 años rompió su silencio sobre los disturbios a finales de diciembre.

En su discurso, denunció la instrumentalización política del movimiento por parte de ciertos partidos y anunció una remodelación ministerial cuyo principal cambió fue la destitución del ministro de comunicación.

La oposición, que denuncia desde hace semanas numerosas detenciones de manifestantes, sitúa las raíces de esta revuelta en una combinación letal de pobreza, desempleo y represión política.