Última hora

Última hora

La protesta social prende y se extiende por Argelia

Leyendo ahora:

La protesta social prende y se extiende por Argelia

Tamaño de texto Aa Aa

Como sucede en Túnez, las principales ciudades del país viven desde el pasado miércoles enfrentamientos entre grupos de manifestantes que protestan por la subida de los precios y las fuerzas del orden.

Aquí la revuelta es más juvenil, menos masiva, y más violenta que en Túnez.

En Argelia, el país más poblado y rico del Magreb el 75% de la población tiene menos de 30 años, y el 20% de esos jóvenes están en paro.

“La solución es que nos dejen ir a Europa. La gente joven aquí o acaba en la cárcel o emigra. El gobierno nos está humillando. Han subido el precio del azúcar. Tenemos que pagar el alquiler, la luz, el agua, el azúcar y el aceite y somos todos pobres”

El brote de descontento se debe en parte a las promesas incumplidas del gobierno.

En 2009, el presidente se comprometió a construir un millón de nuevas viviendas para hacer frente a la explosión demográfica y a la destrucción de casas en el terremoto de 2003. Por ahora sólo se han entregado y de forma opaca según diversas asociaciones diez mil.

No menos importante es el descontento que ha suscitado la subida en cuestión de días de los precios de productos básicos, como el aceite, el azúcar y la harina.

A eso se añade un rumor que se ha esparcido como la pólvora durante la semana: la policía se dispondría a retirar la mercancía a los vendedores ambulantes sin licencia.

El mismo escenario que en Túnez que recuerda además a las revueltas de hace tres años:

Philippe Chalmin, economista:
“Es perfectamente factible que dada la tensión reinante, de aquí a dos o tres meses tengamos revueltas por la hambruna…serán revueltas de la pobreza, de la mala gobernanza”

La mala gobernanza. El otro gran problema de Argelia. El país es rico, sobre todo en petróleo, pero la población no obtiene los dividendos de la explotación de ese recurso y se hunde cada día más en la pobreza.

Reelegido en 2009 para un tercer mandato, el presidente sigue sin pronunciarse sobre los disturbios. Hasta tal punto llama la atención su mutismo que los manifestantes hacen conjeturas sobre eventuales luchas de poder en el seno del régimen.

Un conjunto de elementos que lleva a los analistas argelinos 23 años atrás. En 1988, el descontento popular ante la dictadura, agravado por las dificultades económicas, estalló en una revuelta. Su violenta represión aumentó la radicalización entre las masas populares, que fueron engrosando las filas de la oposición integrista islámica.

Ese es ahora uno de los principales temores: que las ganancias de este río revuelto vayan a parar a manos de los islamistas radicales.