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El seísmo que arrodilló a Haití

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El seísmo que arrodilló a Haití

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12 de enero de 2010, Haití. Una larga y potente sacudida marca el comienzo del peor desastre natural en los últimos 30 años en el mundo.

Eran cerca de las cinco de la tarde. La hora a la que los niños salen del colegio y los haitianos vuelven a sus casas:

“Oí el terremoto, y todo el mundo empezó a correr y una casa se derrumbó encima de varias personas. Había muchos muertos por el suelo. Tiré todo y corrí. Estaba en el suelo y ví como se caía mi casa”

Ni los cimientos de la principal Catedral de la isla aguantaron la intensidad del seísmo, de siete grados en la escala de Richter.

Este soldado brasileño consiguió grabar las imágenes con su teléfono móvil:

“La catedral se derrumbó y casi se nos cae encima”

Él consiguió escapar a tiempo, pero decenas de personas estaban dentro del templo, reducido a un montón de escombros en cuestión de segundos.

Es el caso de Ena Zizi, que había acudido a una reunión semanal con su grupo. Ena, de 69 años, no había comido para llegar a tiempo a la cita.

Esperaba a los demás con otro miembro de su asociación cuando la tierra empezó a temblar.

“Me miró, recuerda le miré, pero me caí de rodillas. No sé lo que pasó después, pero fue como si la habitación entera se me hubiese caído encima”

Durante siete días y siete noches, Ena estuvo atrapada entre las ruinas de la catedral, sóla y herida en la oscuridad, preguntándose si volvería a ver a sus hijos y a sus nietos. De pronto, el milagro.

Javier Vázquez, socorrista mexicano:

“Yo pude llegar a la señora y sentí que me agarraba la mano, y me la apretaba. Sentí que Dios me tocaba la mano y pude besar su mano y me decía: hijo, hijo. Limpié el área con la ayuda de mis hermanos Topos de Cancún y de nuestros hermanos Topos de suráfrica también”

Al menos 230.000 personas murieron. Un millón 300 mil se quedaron sin un lugar donde vivir, y miles sufrieron amputaciones.

2:23 sot Ena Zizi. Earthquake survivor

……Me miró, le miré pero me caí de rodillas. No sé lo que pasó después, pero fue como si la habitación entera se me hubiese caído encima”