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Líbano: Hezbolá le gana el pulso a Hariri

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Líbano: Hezbolá le gana el pulso a Hariri

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Apenas un año ha durado el gobierno de Saad Hariri.

En noviembre de 2009, tras los cinco meses de impás que siguieron a las elecciones y la victoria de Hariri, éste logra por fin formar un enésimo gobierno de Unidad Nacional con una treintena de ministros, diez de ellos de Hezbolá.

Pero el Ejecutivo no zanja las crisis políticas.

Desde hace cinco años, todo gira entorno al asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri. El atentado, que costó la vida a 22 personas, aceleró la salida de las tropas sirias tras 29 años de presencia militar en el Líbano.

El país cae entonces en una nueva crisis. Además de la guerra con Israel en verano de 2006, los atentados contra las personalidades políticas se multiplican. El entonces primer ministro, Fouad Siniora, intenta sin éxito formar un gobierno incluyendo a los ministros de Hezbolá.

En mayo de 2007, el Consejo de Seguridad de la ONU decide crear un Tribunal Internacional para juzgar a los responsables del asesinato de Rafik Hariri.

Hariri hijo apoya de inmediato la iniciativa, pero Hezbolá, que teme verse implicado acusa a la instancia de estar a sueldo de Israel y Estados Unidos, y de basarse en falsos testimonios.

El cerco se estrecha en torno al movimiento chií, sospechoso de haber tenido una parte de responsabilidad en el atentado, y en mayo de 2008, la situación de tensión extrema conduce a violentos enfrentamientos entre mayoría y oposición.

El movimiento que había partido de una huelga general degenera en guerra civil. La mayoría acusa a Hezbolá de instigar los desórdenes.

Fue necesaria la mediación internacional bajo la égida de Qatár para calmar las cosas y alcanzar un acuerdo sobre la elección de Michel Sleimane como presidente, tras seis meses vacío de poder y 18 de crisis.

Fouad Siniora recompone un gobierno de Unidad Nacional hasta las elecciones de junio de 2009.

En cuanto Saad Hariri llega al poder, entabla un pulso con Hezbolá sobre el tribunal de la ONU.

El movimiento chií boicotea varias reuniones del gobierno y amenaza con dimitir si “el tribunal que divide al país”, dice, sigue adelante.

Difícil mantener la Unidad Nacional cuando los obstáculos se acumulan: el país se adentra en una nueva crisis política.