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La marcha que cambió el curso de la historia en Túnez

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La marcha que cambió el curso de la historia en Túnez

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La jornada que ha cambiado el curso de la historia en Túnez comenzó con una manifestación frente al ministerio del Interior. Cientos de personas se concentraron en la céntrica avenida de Habib Burguiba para exigir la dimisión del presidente Ben Alí.

La marcha era pacífica y las fuerzas del orden permitieron que iniciara el recorrido. Poco a poco, nuevos rostros se fueron sumando a la protesta. De pronto, frente a las puertas del ministerio del Interior había más de 8.000 manifestantes, entre ellos la líder opositora Mayy Jribi: “El pueblo tunecino se ha echado a la calle. El pueblo tunecino ya no tiene miedo. El pueblo tunecino reivindica la libertad, la igualdad, la dignidad”.

El Ejército había desplegado varios carros de combate alrededor de la sede del ministerio del interior, pero la actitud de los militares era pacífica y, en algunos casos, incluso cómplice. La población civil había perdido el miedo: “Espero que el pueblo tunecino obtenga sus reivindicaciones”, decía un ciudadano emocionado. “Y no sólo en lo que concierne al desempleo, si no también en la lucha contra la corrupción y el nepotismo y la gente que vive por encima de sus posibilidades”.

- “Veintitrés años de desesperación y de injusticia, el pueblo debe desembarazarse de este dictador, es un lastre sobre nuestro pueblo que lucha”, añadía otro manifestante.

- “Un mensaje a todos los pueblos del mundo: no temáis a los dictadores. No temáis. No temáis a los dictadores”, pregonaba una mujer.

Pero el carácter pacífico de la marcha se quebró tras la intervención de las fuerzas antidisturbios, que a golpe de disparos y gases lacrimógenos, despejaron la emblemática avenida en apenas unos minutos. Cientos de jóvenes trataron de hacerse fuertes en una calle cercana, pero la policía volvió a hacer gala de la brutalidad que ha exhibido desde que comenzaron las protestas. Horas más tarde, se hacía público que el presidente Ben Alí había huido del país y había delegado el poder en el primer ministro.