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Túnez: ¿Efecto dominó en otros países árabes?

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Túnez: ¿Efecto dominó en otros países árabes?

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La revuelta del pueblo tunecino contra el régimen no tiene precedentes en el mundo árabe. Es la primera vez en la región que un movimiento popular, y no un golpe de Estado o una intervención extranjera, desaloja del poder al clan político y familiar que lo había acaparado.

La onda expansiva no ha tardado en llegar a los países vecinos. En varias capitales de la región, se suceden las inmolaciones, y las manifestaciones de apoyo o de cólera.

Empezando por Argelia, el vecino de Túnez, en plena tempestad tras una serie de suicidios y disturbios entre manifestantes y fuerzas del orden.

También aquí la revuelta partió de la calle y de un cóctel explosivo: paro, subida de los precios y el sentimiento de la población de que la riqueza del país sólo beneficia a una minoría.

En Yemen, los estudiantes se han manifestado contra una maniobra del presidente para perpetuarse en el poder mediante una modificación de la Constitución.

En las marchas de protesta, los jóvenes han llamado a los pueblo árabe a la revolución:

“Tenemos un mensaje para todos los opresores: Váyanse antes de que les obliguemos a irse. Hagan concesiones al pueblo antes de tener que hacérselas en plena huída”

Difícil saber si los movimientos de protesta irán tan lejos en Egipto, Yemen, Argelia o Jordania, pero por ahora, en los países árabes dirigidos con puño de hierro por dinastías familiares, la reacción es más bien tímida y el malestar perceptible.

En Jordania, donde el poder de la familia real se hereda de padre a hijo desde hace cerca de 60 años, sindicalistas y partidos de la oposición han aprovechado la apertura tunecina para echarse a la calle y protestar contra la inflación y la política del gobierno. Muchas pancartas denunciaban los mismos males y la misma opresión que en Túnez.

Silencio en cambio en Libia y en Siria. Para los dirigentes de ambos países, el ejemplo tunecino es una buena lección para los países árabes “pagados, dicen, por Occidente”

La misma lectura de la revuelta que hacen en Gaza los palestinos que apoyan a Hamas: para ellos, Ben Ali merece su suerte por ser un traidor a sueldo de las potencias occidentales.