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El Líbano, entre bastidores

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El Líbano, entre bastidores

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Arabia Saudí tira la toalla y abandona sus esfuerzos de mediación en el Líbano.

Tras calificar la situación de peligrosa, los saudíes han dejado en manos de Turquía y de Catar la búsqueda de soluciones.

El país se encuentra en una situación explosiva como subraya la prensa libanesa esta mañana que habla de las negociaciones de la última oportunidad:

Las tensiones entre el clan de Hariri hijo por un lado, y el de Hezbolá por otro, sobre el Tribunal encargado de juzgar a los asesinos de Hariri padre han durado meses.

El último capítulo se escribió el 12 de enero: la dimisión de los ministros de Hezbolá desencadenó la caída del gobierno.

Según muchos analistas, el momento elegido por Hezbolá no tiene nada de casual. Ese mismo día, Saad Hariri, el primer ministro libanés, se encontraba en el despacho Oval. Una señal a la administración estadounidense, que apoya a Hariri, al mismo Hariri, acusado de recibir órdenes de Washington, pero también a Siria.

El movimiento chií se desmarca así de la influencia de su poderoso vecino y muestra que puede actuar en solitario.

Siria y Arabia Saudí dirigen desde hace meses negociaciones con los líderes libaneses para intentar encontrar un terreno de entente y evitar la crisis.

Lo que complica las cosas es que desde el punto de vista de Hariri, el encuentro con Obama fue también una demostración de fuerza hacia Riad.

Porque hablar del Líbano y de su política es imposible sin hablar de su esfera de influencia:

Por un lado, el clan Hariri apoyado por Francia, Estados Unidos y Arabia Saudí.

Por otro, el de Hezbollah, respaldado por Irán y Siria.

Como la mediación de las dos potencias hegemónicas ha fracasado, dos países neutros, Turquía y Catar han tomado el relevo.

La gestión de los ministros de exteriores turco y catarí se perfila para muchos como la última oportunidad para que la crisis se arregle sin derramamiento de sangre.

Los nuevos mediadores se han reunido ya en Beirút con el primer ministro y con Hassan Nasrallah, el carismático líder de Hezbolá para abordar posibles soluciones.

Para Nasrallah, el Tribunal y lo que califica como su previsible veredicto, son un claro complot israelo americano para destruir el movimeinto que lidera.

Por su parte Hariri está dispuesto a hacer conseciones pero no pasará nunca por desautorizar al Tribunal.