Última hora

Última hora

La crisis relega a un segundo plano las presidenciales portuguesas

Leyendo ahora:

La crisis relega a un segundo plano las presidenciales portuguesas

Tamaño de texto Aa Aa

Las manifestaciones, como ésta en la que los funcionarios protestan frente a la residencia del primer ministro contra las medidas de austeridad, han reunido a más gente que los mítines de campaña; un reflejo de que la población tiene otras preocupaciones más acuciantes.

En Portugal, el jefe del Estado tiene un papel esencialmente representativo.

Anibal Cavaco Silva parte con muchas posibilidades de ser reelegido. Conservador, economista de formación, a sus 71 años Cavaco Silva tiene una larga carrera a sus espaldas.

Ministro de finanzas, primer ministro, y después presidente, según los sondeos sólo uno de los cinco candidatos en liza podría hacerle sombra: se trata del poeta Manuel Alegre, apoyado por el Partido Socialista y el Bloque de Izquierda.

Alegre acusa al presidente saliente de ser un factor de inestabilidad y de duda en un momento en que el país necesita confianza.

Desde 2009, la cohabitación entre el primer ministro socialista y el presidente no funciona y se ha transformado en conflicto abierto.

La elección de un presidente socialista favorecería la acción del gobierno de Sócrates en pleno plan de austeridad, uno de los más severos de Europa.

El objetivo del plan de austeridad es reducir el déficit público del 7,3% al 4,6% del PIB de aquí a finales de año.

Para ello es necesaria una reducción de la masa salarial de los funcionarios del 5%, un recorte del 10% de los salarios de quienes ganen más de 1.500 euros mensuales, una subida del 1% de los impuestos sobre la renta y del 2% del IVA además de la congelación de las pensiones y de las prestaciones sociales.

El problema es que la situación en Portugal es ya extremadamente difícil.

El salario mínimo es de 475 euros.

Un millón de jubilados viven con 300 euros mensuales.

Más de dos millones de portugueses viven por debajo del umbral de la pobreza.

El 2.5% de la población se alimenta en comedores de beneficencia.