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Cavaco: el hombre que no duda

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Cavaco: el hombre que no duda

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Se dice por encima de los partidos y cultiva una imágen de árbitro imparcial, clave sin duda de su gran popularidad.

A sus 71 años, Anibal Cavaco Silva vuelve a tener entre sus manos el poder de disolver el Parlamento, aunque los analistas aseguran que no lo hará en este periodo especialmente difícil para el país.

En 2006, se hace por primera vez con la presidencia de Portugal en la primera vuelta.

Desde el principio de su mandato se ve obligado a la cohabitación con el gobierno socialista de Socrates. Pero opta por una cooperación estratégica encaminada a eliminar el partidismo por el interés nacional.

Su interés por la política comienza con la caída de la dictadura. Ya en 1980 es designado ministro de Finanzas: una cartera a medida para este ex alumno brillante procedente de una familia modesta, licenciado y doctorado en Económicas.

A partir de entonces, su ascenso en el seno del Partido Socialdemócrata es fulgurante.

En 1985 se convierte en presidente de la formación, antes de ganar ese mismo año las legislativas.

Reelegido en 1987, con la mayoría absoluta en el Parlamento en manos del PSD, una primicia desde la Revolución de los claveles, forma su segundo gabinete.

Cavaco Silva repite proeza en el 91, también con mayoría absoluta. Casi diez años de mandato: el periodo más largo de la historia democrática del país.

Un periodo marcado por una política de bajada de los impuestos y de desregulación económica, la entrada de Portugal en la Unión Europea y un crecimiento económico potente e ininterrumpido.

Pero la crisis económica europea, en 1993 y el desgaste del poder le llevan a renunciar a un cuarto mandato y a un cambio de rumbo: en 1996, se lanza a la carrera por la presidencia. Pero el Alcalde de Lisboa y candidato del partido Socialista, Jorge Sampaio, se hace con la victoria.

Cavaco no digiere la derrota y se retira de la vida política. Una travesía por el desierto durante la que vuelve a la enseñanza.

Cuando reaparece en 2006, su victoria es inmediata.

Durante su primer mandato presidencial, marcado por la cohabitación, y posteriormente por la crisis económica y financiera, en ocasiones se le reprocha su pasividad.

Esta vez ha prometido una presidencia dinámica y activa.