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Egipto:crónica de una revuelta anunciada

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Egipto:crónica de una revuelta anunciada

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La rabia se incubaba desde hacía meses en Egipto, aunque sólo unos pocos se atreviesen a protestar, como aquí, en este mercado del Cairo, el pasado agosto.

Denunciaban la subida de los precios de los alimentos, inabordables para una inmensa mayoría de los egipcios.

En Egipto, el país árabe más poblado con 80 millones de habitantes, el 40% de la población vive con dos dólares diarios, el umbral de la pobreza según la ONU.

1:30 marché Le Caire, 23-01-11

En esas condiciones, alimentar a los suyos se convierte en un calvario, sobre todo para los más frágiles, como los jubilados.

Fatma Ismaeil, jubilada:

“Estoy sufriendo mucho y muchas veces lloro de impotencia. Estoy jubilada y tengo una familia a la que alimentar: mi hijo, mi hija y mi nieto. Un kilo de la carne más barata cuesta cerca de 8 euros”

La otra plaga de Egipto es el paro, que afecta tanto a los jóvenes que no tienen título como a los que tienen estudios universitarios.

Taha Ahmed Kamal:

“Los licenciados tienen muy pocas oportunidades laborales. No hay empleo. Cada año hay más jóvenes titulados, pero no hay trabajos para ellos. Los puestos libres son muy limitados. La mayoría de ellos sufren depresión y se quedan en casa”

Los males que sufren los egipcios, son los mismos que acabaron por exasperar a los tunecinos, como recuerda Hamdy Abdel Azim, analista:

“Túnez ha sufrido el desempleo y la falta de oportunidades laborales, y ese es también el problema de Egipto. Además, en Túnez, los ricos acaparaban todas las oportunidades y eso mismo sucede aquí en Egipto: los pobres recogen las migajas y los ricos se quedan con todo”

Como en Túnez, Egipto ha vivido una ola de inmolaciones en los últimos días. Actos cometidos frente a edificios oficiales para protestar, aunque las autoridades prefieren atribuirlos a problemas psicológicos.