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América Latina en las Cenas del Atlántico

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América Latina en las Cenas del Atlántico

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Tomarle el pulso a las relaciones transatlánticas. Es la razón de ser de las Cenas del Atlántico. Desde 2009 es un lugar de intercambios entre personajes relevantes de América y Europa, tanto en el plano político como el de la economía y la cultura. En esta ocasión, los invitados de honor son el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y la ministra de Exteriores francesa, Michéle Alliot-Marie.

La velada tiene como plato fuerte el lugar que América Latina ocupa en la escena mundial. La región parece haber roto definitivamente el ciclo de revoluciones violentas, dictaduras y crisis económicas que han marcado su historia reciente.

“Si hay algún problema en América Latina y en Colombia, es el problema de las desigualdades en la distribución de ingresos, en la distribución de la riqueza, en el desarrollo de las diferentes regiones. Esto es muy limitador para que un país salga adelante. Por eso queremos reducir esas brechas. Pero también queremos iniciar un proceso de reconciliación, de cicatrizar las heridas de una violencia que nos ha golpeado durante tanto tiempo. Una violencia que no ha cesado”, declara el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos.

El conflicto colombiano se perpetúa desde hace más de medio siglo con una simbiosis entre violencia y narcotráfico. El Plan Colombia y una cadena de exitosos golpes a la guerrilla de las FARC han acotado en los últimos años las dimensiones del problema. Ahora, es otro país el que está en fase de desestabilización.

“El éxito en la lucha contra las drogas genera, desafortunadamente, problemas en otras partes. Porque en la medida en la que no sea una lucha global, no sea una lucha integral y sincronizada, el problema se resuelve en un lado y se complica en otro. Es lo que se llama el ‘balloon effect’. Es un problema muy complicado. En segundo lugar, yo creo que México tiene instituciones fuertes y una historia respetable que le permitirá, como le ocurrió a Colombia, superar el problema y no caer en esa posibilidad remotísima de convertirse en un narco-estado”, explica Fermando Cepeda, embajador de Colombia en Francia.

Francia arranca en enero la presidencia del G20 con el combate contra el tráfico ilegal de drogas en su agenda. La interacción de 3 continentes se impone como una necesidad frente a un fenómeno globalizado.

“Francia quiere ver progresos en la lucha contra el tráfico transatlántico de cocaína, reforzando la cooperación entre América Látina, África y Europa. El tráfico de cocaína es un drama para el conjunto de países afectados”, dice Michelle Alliot-Marie, ministra de Asuntos Exteriores francesa.

Arrastrada por la pujante economía brasileña, América Latina es una región que se afirma en el escenario internacional. El propio Brasil, Argentina y México forman ya parte del G20 y no faltan países emergentes, como Colombia, con un futuro prometedor.

“América Latina tiene la posibilidad de llegar al umbral del desarrollo, y si llega al final de la década a eso, estará muy bien. Sin perder su democracia, donde ya hay democracia, de llegar muy cerca de un desarrollo moderno”, manifiesta Jorge Edwards, embajador de Chile en Francia.

“Esta Cena del Atlántico es nuestra manera de decir que América Latina es también el Atlántico”, asegura Felix Marquardt, organizador del evento.

La siguiente cita para medir la temperatura de las relaciones entre América y Europa tendrá lugar en marzo, en la próxima Cena del Atlántico.