Última hora

Última hora

El dilema de Estados Unidos

Leyendo ahora:

El dilema de Estados Unidos

Tamaño de texto Aa Aa

Los acontecimientos en Egipto han tomado por sorpresa a la administración estadounidense. Discreta al principio e incapaz de medir la amplitud del descontento después, tras una jornada de tensión extrema entre los pro y anti Mubarak el pasado dos de febrero, el presidente Obama se desvinculaba de su aliado:

“Lo que está claro y así se lo he indicado al presidente Mubarak es que estoy firmemente convencido de que es necesaria una transición ordenada, pacífica y que comience ya”

Pero ahora que la tensión en la calle empieza a decaer y que las negociaciones políticas toman la delantera, la situación ha cambiado.

Porque el vicepresidente Suleimán, muy conocido por los estadounidenses, ha marcado otras pautas.

Las reuniones con la oposición, muy mediatizadas, se suceden, al igual que las declaraciones que ya no hablan de cambios inmediatos, sino a largo plazo. Visiblemente incómodo, el aliado estadounidense sigue los pasos de Suleimán, como refleja la respuesta de Obama a un periodista:

-Presidente, ¿nos puede decir algo de la actual situación en Egipto?

-Obviamente, Egipto tiene que negociar una salida, y creo que están progresando.

Aunque las reuniones organizadas por Suleimán con los líderes del movimiento antiMubarak son, para muchos egipcios, maniobras destinadas a ganar tiempo, muchos se preguntan qué capacidad o qué voluntad tiene Washington de presionar al vicepresidente egipcio y el porqué de la ambiguedad de los mensajes procedentes de la Casa Blanca.

Es el dilema al que se enfrenta Obama: renunciar a los ideales democráticos que él mismo preconiza a lo largo y ancho del está fuera de cuestión. Pero le falta por encontrar la manera de impulsar el final del régimen sin pasar a la historia como el presidente estadounidense que perdió Egipto como le sucedió a Carter con Irán.

Una encrucijada que resume el vicepresidente estadounidense Dick Cheney:

“Hay muchas razones por las que gran parte de la diplomacia se lleva en secreto, y el presidente Mubarak se merece que le traten con cierta deferencia porque se lo ha ganado. Durante años ha sido un buen amigo”

La dificultad de conciliar ideales y alianzas es especialmente visible en la región.

Porque Estados Unidos también tienen lazos con el aliado israelí, y en Israel, como constata el artículo de Haaretz, muchas voces critican lo que consideran el punto de vista demasiado ingenuo de Estados Unidos.