Última hora

Última hora

Gilles Kepel, politólogo francés: "Los cambios en Egipto dependerán de la sociedad"

Leyendo ahora:

Gilles Kepel, politólogo francés: "Los cambios en Egipto dependerán de la sociedad"

Tamaño de texto Aa Aa

Túnez, Egipto, Yemen, Jordania…grandes cambios agitan al mundo árabe sin que aún conozcamos sus posibles consecuencias.
 
Está con nosotros Gilles Kepel, politólogo francés,  experto en el islam y en el mundo árabe. Es además autor de numerosos libros. 
 
Laura Davidescu, Euronews:  
En un análisis reciente usted afirma que la intifada egipcia, como la llaman los manifestantes, no tiene las características de una verdadera revolución capaz de derrocar al Gobierno. Entonces, ¿Es una revolución o una revuelta lo que está pasando en Egipto?
 
Gilles Kepel:
De momento no es una verdadera revolución, porque no hay diferentes fuerzas o grupos sociales capaces de unirse para derrocar al régimen.
 
Hay una petición insistente, repetitiva. Hasta hace muy poco los manifestantes han pedido en la Plaza de Tahrir que Mubarak se vaya, aunque aún está ahí.
 
Y lo que ocurre ahora, es que los líderes militares, representados sobre todo por el vice presidente, el general Omar Suleimán han comenzado las negociaciones. Les tienta organizar ellos mismos la transición, teniendo en cuenta un cierto número de reivindicaciones de los jóvenes y de los manifestantes.
 
Pero ahora no es un proceso revolucionario propiamente dicho, como el que ha tenido lugar en Túnez, donde se aliaron la juventud pobre de las ciudades con las clases medias para forzar la salida del presidente Ben Ali y preparar un nuevo régimen completamente diferente.
 
Euronews: 
Usted habla del vice presidente Suleimán, que ha declarado que Egipto aún no está preparado para la democracia.
 
Se habla de transición, pero para usted, ¿Ha comenzado realmente este proceso en Egipto?
 
Gilles Kepel: 
Lo que resulta muy chocante es el lenguaje, que ha cambiado completamente. Hoy ya no se puede hacer política en el mundo árabe, conseguir un discurso político, sin tener en cuenta un deseo muy fuerte de democracia, una aspiración a una democracia propia procedente de Túnez y El Cairo.  
 
Y esto es al mismo tiempo un problema para los dirigentes políticos tradicionales pero también para los Hermanos Musulmanes que no saben muy bien qué hacer en Egipto y han entrado en las negociaciones por miedo a quedarse aislados. 
 
Euronews:  
Hablemos ahora de los Hermanos Musulmanes, que usted conoce bien y a los que dedicó una de sus primeras obras. ¿Quiénes son hoy en día?¿Representan un peligro real?
  
Gilles Kepel: 
Los Hermanos Musulmanes son una fuerza social extremadamente importante. Son capaces de sacar a la gente a la calle ya que ha habido un fuerte aumento de las movilizaciones cuando ellos han llamado a la gente a manifestarse.
 
Ahora bien, ¿Serán capaces de transformar su fuerza social y religiosa en una fuerza política y de imponer su agenda? Eso no está tan seguro.
 
Leo con frecuencia sus comunicados en árabe y lo que me ha chocado mucho es que ya no utilizan su vocabulario islámico tradicional. Hablan de una revolución popular, democrática, etc. Tengo la impresión de que intentan no quedarse marginados por el movimiento.
 
Su referencia es, como para la mayoría de los islamistas árabes afines a los Hermanos Musulmanes, el partido de la Justicia y el Desarrollo de Turquía, que consiguió entrar en el Gobierno y luego hacerse con él, y para ello ha debido emplear un lenguaje más acorde con la democracia.  
 
Euronews: 
¿Y usted cree que la adhesión a la democracia, al estilo de este partido, es real hoy en día en el seno de los Hermanos Musulmanes?
  
Gilles Kepel:
Creo que dentro del movimiento de los Hermanos Musulmanes hay grandes divisiones. Incluso en Egipto, los jóvenes seguidores de los Hermanos Musulmanes se unieron a un grupo de opositores de la Plaza de Tahrir y rechazaron las negociaciones en las que participaron los Hermanos Musulmanes más mayores.
 
Hay personas que son muy partidarias de la lógica del Estado islámico, que no quieren mancharse las manos en las negociaciones y otros que están preparados para los acuerdos.
 
Es lo mismo que pasó con el Partido de la Justicia y el Desarrollo. Tiene a jóvenes diputadas sin velo, en minifalda, que beben vino en las recepciones. Y tiene a otros, los viejos con barba que, que reclaman la aplicación de la sharia y la lapidación y criminalización de las adúlteras.
 
Creo que todo esto va a depender en gran parte de la sociedad. No hace falta ver a los Hermanos Musulmanes como un “Deus ex machina” que manipula la sociedad. Sino que también deben responder ante ella.