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La 'nano' revolución

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La 'nano' revolución

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Las revistas científicas hablan de los nanotubos y de los avances que estos supondrám para la vida diaria pero ¿qué son y para qué sirven?.

Francis Massin, director de Nanocyl, así lo explica: “Los nanotubos de carbono son átomos de carbono que se organizan de una manera concreta y que dan a este nuevo material unas propiedades muy particulares como son la conductividad eléctrica o unas propiedades que refuerzan los componentes”.

Los nanotubos de carbono son muy pequeños – 10.000 veces más finos que un cabello humano – pero tienen un enorme potencial. Para comprobarlo mezclamos los polímeros con resinas o agua y ya está. Podemos empezar a experimentar sus propiedades.

Michael Claes, director técnico de Nanocyl, detalla algunas de ellas: “Juntamos este polvo de nanotubos de carbono con un material plástico para formar un granulado.

A continuación los hilamos y obtenemos una chaqueta que actúa como un sensor de la temperatura o del gas.

Pero también sirve para aumentar la resistencia de la rueda de una bicicleta, o fabricar un distribuidor de gasolina.

Otra aplicación, mucho más impactante, es este barril, que reemplaza a los barriles metálicos por este de plástico que además es conductor de la electricidad”, señala Claes.

Nanocyl ha sido socio de la Unión Europea en varias iniciativas destinadas al desarrollo de la nanotecnología.

Ahora están empezando a comercializar uno de los resultados de este proyecto de investigación – un tejido que conduce la electricidad y que se integraría en los edificios de zonas con alta actividad sísmica tal y como detalla el director técnico de Nanocyl, Michael Claes:

“En el ejemplo que os enseño tenemos un tejido en el que se pueden ver unas fibras negras, que son fibras de nanotubos de carbono.

Simplemente tenemos que presionar sobre él. Un movimiento que podría estar vinculado con un terremoto. Ese movimiento se transforma en una señal que es detectada por el operador”.

La nanotecnología está revolucionando el mundo de la industria pero eso no quiere decir que su introducción en los mercados sea fácil. Nanocyl ya se ha encontrado con estas dificultades

“La industria en general es muy conservadora. El desafío más importante que tenemos es pasar de las pruebas de laboratorio a las fábricas. Eso lleva mucho tiempo y mucha inversión” señala Francis Massin, director de marketing de Nanocyl.

“Hay que contar con un presupuesto de entre 20 a 50 millones de euros para que realmente se pueda pasar de un nuevo material de laboratorio a las industrias” asegura Massin.

www.nanocyl.com