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El petróleo, factor clave en la crisis Libia

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El petróleo, factor clave en la crisis Libia

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Libia no es ni Túnez ni Egipto en muchos aspectos, pero la diferencia más significativa yace en el subsuelo. El considerable maná petrolero libio atempera por una parte las reacciones de los occidentales y al mismo tiempo, sirve al régimen de arma arrojadiza.

El hijo reformista del coronel no se ha privado de esgrimir claramente la amenaza:

“Tendréis que emigrar de Libia porque no habrá petróleo, las compañías petroleras se irán de Libia mañana mismo, los extranjeros también se irán, las plataformas petrolíferas dejarán de funcionar y nos quedaremos sin crudo mañana”

2004 marca la reaparición de Libia en la escena internacional tras años de aislamiento. Varios factores resultan decisivos para la vuelta de Trípoli al redil: los acuerdos sobre Lockerbie, la renuncia a su programa nuclear y el compromiso de Gadafi en la lucha contra la inmigración clandestina.

En aquel periodo, todo funciona entre Europa y Libia, sobre todo en lo relativo al petróleo.

Libia es el cuarto productor de petróleo del continente africano. El país produce más de un millón y medio de barriles diarios, de los que exporta el 79 % a Europa. Su principal cliente es Italia seguido de Alemania, Francia y España.

Muy a la zaga, Estados Unidos.

Las reservas de Trípoli son las más importantes del continente, aunque sólo representa un 3% a escala mundial.

De ahí que algunos analistas aseguren que pase lo que pase, Europa podría sobrevivir sin el crudo libio. La situación es más complicada para Italia, cuya economía está estrechamente ligada a la ex colonia.

Libia tiene participación directa en varias empresas italianas, como el gigante energético ENI,

la sociedad estatal aeroespacial Finmeccanica, el grupo aeronáutico Finmeccanica, el banco Unicredit,

del que Gadafi es el principal accionista, Fiat

y hasta en la Juventus de Turín. En total, tres mil seiscientos millones de petrodólares libios en empresas italianas.

Otra de las incógnitas es cómo afectaría al pueblo libio la caída de los negocios vinculados al petróleo. Según el ex ministro de exteriores británico, no sería un cambio drástico puesto que los libios nunca se han beneficiado realmente de esos ingresos:

“Había muchísimo dinero del petróleo que podía haber sido invertido en mejorar las actuales condiciones de vida de la población. Lo que es completamente extraordinario aquí es que ha habido alguien que ha estado más de 40 años en el poder y no lo ha hecho”

Entre las amenazas de unos y la dependencia de los otros, el petróleo marca los tiempos y sobre todo las reacciones en la crisis libia.