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El drama olvidado de Costa de Marfil

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El drama olvidado de Costa de Marfil

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Mientras la atención de la Comunidad Internacional se centra en el norte de África, una gran crisis está ocurriendo en el este del continente sin que el resto del mundo parezca darse cuenta.

Se teme que el problema político ocasionado en Costa de Marfil tras las disputadas elecciones de noviembre pueda transformarse en una catástrofe humanitaria.

Los violentos enfrentamientos que están teniendo lugar entre las fuerzas armadas que continúan siendo leales a Laurent Gbagbo y las milicias de Allasana Outtara, reconocido por el mundo como el nuevo líder del país, han obligado a decenas de miles de personas a huir.

Unos actos violentos que tienen lugar principalmente en el oeste del país, lo que provoca que la mayoría se refugie en la vecina Liberia.

Cerca de 40.000 refugiados han llegado ya a este empobrecido país, y según los grupos humanitarios, esta cifra podría llegar hasta los 100.000 en abril.

Con la temporada de lluvias de camino, habrá una necesidad urgente de medicinas, agua, alimentos y alojamiento.

Los marfileños no son ajenos a la violencia y los disturbios.

Se esperaba que la elección presidencial de noviembre por fin unificara a este país dividido por la guerra civil que comenzó en 2.002.

Entonces, más de 3.000 personas fueron asesinadas y decenas de miles tuvieron que desplazarse como resultado de la violencia que sacudió al país.

Ahora se temen las consecuencias que pueda tener la actual situación de inestabilidad sobre la economía del mayor exportador de cacao.

Los precios de esta materia han tocado techo, alcanzando el pasado viernes su máximo en 32 años.

La actividad industrial ha decrecido tras la prohibición a la exportación impuesta por Ouattara y las sanciones de la Unión Europea hacia este país.

Los esfuerzos por acabar con la violencia por parte de la ONU y de la Unión Africana, que teme que la inestabilidad se extienda a toda la región, han caído en saco roto. Lo que hace crecer el miedo a que se desate una nueva guerra civil mientras la comunidad internacional pone sus ojos en otra parte.