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Los caza-nubes

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Los caza-nubes

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Una torre de doscientos metros es una de las herramientas que están siendo utilizadas para desentrañar uno de los problemas más espinosos en la ciencia del clima: las nubes.

“Por eso estamos aquí a 100 metros de altitud en el repetidor de Cabauw, en Holanda. Y lo que estamos haciendo es medir la temperatura, la humedad, y el viento en esta torre. Intentamos comprender el proceso de formación de las nubes”, señala Pier Siebesma, científico del servicio meteorológico holandés.

Los instrumentos de este observatorio de nubes están distribuidos por toda Holanda, incluyendo el radar que mide las gotas de agua que componen las nubes, los sensores de radiación solar y un laser que realiza un seguimiento de la altura de las nubes.

Los datos obtenidos aquí son utilizados en el programa de investigación de la Unión Europea que lidera Pier Siebesma, científico del servicio meteorológico holandés.

Es una búsqueda muy importante, porque as nubes están profundamente vinculadas con el estudio del cambio climático.

“Nuestras únicas herramientas para ver el futuro son los modelos climáticos, y estamos usando varios de ellos para prever los posibles escenarios climáticos del siglo 21. Tenemos una docena de modelos que nos dan diferentes respuestas sobre como las temperatura puede cambiar en el siglo 21, y sabemos también que esta incertidumbre se debe principalmente a las nubes: ¿Como están siendo representadas las nubes en estos modelos climáticos?”, señala Pier Sebesma

Las nubes son uno de los rasgos que definen a nuestro planeta. De media, dos terceras partes de la tierra están cubiertas por las nubes. Pero, si continuamos contaminado la atmósfera… ¿Cambiarían las cosas?

“Si en el cambio climático, la única cosa que variara fuera un aumento de nuestros gases de efecto invernadero, como es el caso del CO2, ese sería un problema relativamente simple… Con el doble de emisiones de CO2 la temperatura global solo subiría un 1, 2 grados. Pero, desde luego, nuestro planeta, nuestro clima, es un sistema dinámico, y nuestras nubes responderían a este incremento global de las temperaturas”, señala Sebesma.

Este sistema dinámico está siendo estudiado desde diversos y diferentes ángulos en el proyecto europeo EUCLIPSE.

En el equipo de investigación sobre las nubes se encuentra uno de los redactores de los informes que elabora la ONU sobre el cambio climático.

Sandrine Bony subraya que el papel que juegan las nubes en el clima es complejo, e incluso conflictivo.

“Los diferentes tipos de nubes no tienen el mismo impacto sobre la radiación, sobre el balance energético de la tierra. Por ejemplo las nubes bajas tienen un importante efecto de refrigeración porque reflejan fuertemente el sol, pero contribuyen poco al efecto invernadero. En cambio las nubes altas van a tener un efecto invernadero muy importante y un efecto de enfriamiento más bien débil”, asegura Sandrine Bony.

Sandrine utiliza los datos del satélite para estudiar las nubes desde el espacio y compararlas con las de los modelos climáticos.

En el pasado los científicos solo podían ver si había nubosidad, pero no su densidad, ni sus capas, algo que ha cambiado en los últimos años.

“Desde hace algunos años, tras el lanzamiento de los satélites CALIPSO y CloudSat en 2006, tenemos informaciones nuevas sobre la estructura vertical de las nubes que nos permiten comprender mejor las condiciones de formación de las nubes, y por tanto de evaluar mejor el realismo de las nubes simuladas por nuestros modelos climáticos”, señala Sandrine Bony

Tener desde el espacio una visión tridimensional de las nubes ha sido una experiencia reveladora para los científicos, que pueden comparar así sus modelos con la realidad.

“Así que este mapa muestra la distribución de las nubes bajas observadas por el satélite Calipso durante el 2008. En la versión antigua del modelo veíamos que en las observaciones apenas se tenía en cuenta las nubes bajas, ahora, en las versiones más recientes, los modelos consiguen simular un poco mejor esas nubes”, señala esta científico.

Esas nubes bajas son muy difíciles de reproducir y de predecir para los modelos climáticos.

De vuelta en Holanda otro socio del proyecto Euclipse está estudiando este asunto pero en una escala mucho más pequeña.

“Estamos usando los modelos de turbulencias más actuales con los cuales tu puedes realmente hacer zoom, digamos, a 30 metros. Así que básicamente podemos ver que está ocurriendo en las nubes en términos de dinámica, de transporte del calor y de humedad”, señala el profesor Stephan de Roode.

Las simulaciones en 3d que ofrece el equipo de Stephan de Roode permiten estudiar de forma detallada e interactiva las nubes bajas. Roode quiere saber si habrá más o menos nubes con un clima más cálido. Y eso significa experimentar con diferentes parámetros.

“Si somos capaces de mostrar que los resultados de nuestro modelo están muy cerca o de acuerdo con las observaciones aéreas, entonces podremos hacer pruebas que incluyan las fuerzas externas. Por ejemplo “¿Qué ocurriría si sube la temperatura de los océanos?, ¿Y si cambiaran los vientos horizontales?, ¿Qué pasaría si la temperatura aumentara a un kilómetro de altura?, ¿Cómo afecta la cantidad de nubes en la parte inferior de la atmósfera?. Estas son las preguntas a las que intentamos responder con nuestro modelo”, asegura Roode.

Por el momento el estudio de las nubes parece ofrecernos más preguntas que respuestas. Pero los datos del satélite y las observaciones en tierra arrojan algunos descubrimientos

“Una de las cosas que estamos encontrando es que actualmente hay más nubes de nivel medio de lo que pensábamos inicialmente, y también que muchas de esas nubes de nivel medio, no altas ni bajas sino realmente medias, muchas de esas nubes de nivel medio no están representadas en los modelos de simulación del clima”, asegura Pier Siebesma, coordinador del proyecto EUCLIPSE.

Parte de la dificultad de monitorizar las nubes a escala global está en que nuestra atmósfera no puede ser dividida en unidades más fáciles de manipular

“Los modelos climáticos trabajan con una resolución bastante baja, podríamos decir que prácticamente son ciegos para todo aquello que mide menos de 100 kilómetros, y como sabréis la mayor parte de las nubes miden menos de eso”, asegura Siebesma.

“Queremos lograr un mayor control sobre ellas, por eso necesitamos medirlas mejor,así lo estamos haciendo aquí en Cabauw, o desde el espacio con los satélites. Necesitamos mejorar los modelos, que tengan mayor resolución para poder comprender mejor el funcionamiento de las nubes y poner todos esos resultados en los modelos climáticos que nos permitan a su vez dar mejores predicciones”

Estas predicciones, a su vez, alimentarán el próximo informe de la ONU sobre el cambio climático, que aparecerá en 2013.

Para más información no dude en consultar en www.euclipse.eu