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La historia de Alí

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La historia de Alí

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El paso fronterizo tunecino se ha convertido en un hervidero de historias. Las que cuentan los trabajadores africanos, que han logrado dejar atrás Libia, hablan de un miedo añadido al haber sido confundidos con mercenarios contratados por las milicias de Muamar Gadafi.

Es el caso de Alí que el pasado mes de diciembre dejó su país, Ghana, para trabajar como albañil en Libia.

Nuestro enviado especial, Jamel Ezzedini, ha recogido su testimonio.

“Algunos libios denuncian que los africanos están matando a civiles. Pero nosotros sabemos que los ghaneses no están matando a los libios. Esta situación nos ha llevado a abandonar el país para salvar nuestras vidas”, explica.

La esposa y los tres hijos de Alí han seguido con preocupación las noticias que llegan desde Libia. “Mi mujer me llama todas las noches llorando por todo lo que está pasando. Ruego a la ONU y a la Unión Europea que nos ayuden a volver a casa”.

Alí ha tenido suerte y ha logrado una plaza en un autobús fletado por Naciones Unidas que le llevará al aeropuerto de Djerba Yarziz. Una vez allí, volará de regreso a Ghana.

“La historia de Alí se parece a la de muchos trabajadores de Ghana que viajaron a Libia en busca de trabajo y se encontraron en medio de los enfrentamientos entre los leales a Gadafi y jóvenes libios. Alí ha tenido mucha suerte porque se dirige directamente de la frontera de Ras Jedir al aeropuerto junto a otros compatriotas de Ghana. Otros tantos esperan todavía su turno para volver a casa”, concluye nuestro enviado especial Jamel Ezzedini.