Última hora

Última hora

Costa de Marfil, un callejón sin salida

Leyendo ahora:

Costa de Marfil, un callejón sin salida

Tamaño de texto Aa Aa

La crisis en Costa de Marfil se agrava y los esfuerzos de Naciones Unidas y de la Unión Africana no alejan el riesgo de una guerra civil.

Los 8.000 “cascos azules” desplegados esperan a otros 2.000 soldados para cimentar la fuerza de interposición entre los dos bandos.

Una misión difícil porque sufren las provocaciones de los partidarios de Laurent Gbagbo, los “Jóvenes Patriotas”, que han levantado barricadas en las calles de Abiyán.

A finales de la semana pasada los seguidores de Alassane Ouattara manifestaron su ira.

Denunciaron la masacre de siete mujeres por fuerzas leales a Gbagbo.

Participaban en una manifestación, convocada exclusivamente por mujeres, para reclamar la renuncia de Gbagbo.

El ambiente es explosivo, y la paciencia se agota.

“La Unión Africana lleva meses reuniéndose y ahora matan a nuestras ancianas, estamos cansados, no tenemos nada que comer por apoyar a Ouattara, y él no puede hacer nada, así que debe abandonar”, explicaba un partidario de Ouattara.

En el terreno diplomático no hay avances. La comisión de jefes de Estado africanos formada por la Unión Africana ha renunciado a trasladarse a Abiyán para mediar entre los dos rivales. Sin embargo, les han citado en Addis Abeba el jueves.

Creada a finales de enero, la comisión liderada por el presidente de Mauritania tenía hasta finales de febrero para proponer soluciones vinculantes.

Pero las divisiones en el quinteto, han forzado el aplazamiento de cualquier decisión un mes más.

Mientras, los dos rivales se atrincheran en sus posiciones. Permanentemente rodeado en un hotel de la capital, Alassane Ouattara, el vencedor de las presidenciales reconocido por la comunidad internacional.

Laurent Gbagbo, resiste en los edificios gubernamentales pese a las sanciones impuestas por la Unión Europea y los Estados Unidos, despreciando las ofertas para gozar de amnistía en un exilio dorado.

La situación ha hundido el país en una parálisis económica. Los marfileños ya no tienen dinero porque los bancos llevan tres semanas cerrados.

Y las exportaciones de cacao, principal riqueza del país, van al ralentí.

Ouattara las ha prohibido, Gbagbo ha pedido a los exportadores que ignoren la prohibición.

Pero además faltan barcos, y el precio del cacao alcanza su valor más alto en 32 años.

> Gaetan Moottoo: Costa de Marfil está al borde de la guerra civil