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El sacrificio del personal de la central de Fukushima

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El sacrificio del personal de la central de Fukushima

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La crisis nuclear que vive Japón suscita muchos interrogantes sobre el impacto que puede tener sobre la salud pública.

Contactamos telefónicamente con Bruno Chareyron, miembro de la Comisión de Investigación e Información Independientes sobre Radiactividad, con base en la localidad francesa de Valence.

“A partir del momento en el que en el exterior de la central ya se registran tasas de radiación cuatro millones de veces más elevadas de lo habitual, esto quiere decir que en unas horas las personas pueden recibir dosis que son potencialmente mortales a corto plazo”, explica.

“Efectivamente podemos pensar que algunos miembros del personal de la central han recibido dosis de radiación muy elevadas y que, de alguna manera, el combate que mantienen para frenar todo lo que está pasando tiene algo de sacrificio. Hay que intentar a toda costa que la gente esté lo más lejos posible de las zonas de contaminación, que se aisle para intentar evitar respirar aire contaminado, que se pongan mascarillas adaptadas y en algunos casos que tomen pastillas de yodo para limitar la irradiación en la tiroides”, aconseja Bruno Chareyron.

“Nos encontramos ya en una situación grave que podemos calificar de catástrofe, si tenemos en cuenta la cantidad de reactores que tienen problemas graves de pérdida de contención y dispersión de material radiactivo en el medio ambiente. Es demasiado temprano para comparar esta situación con la de Chernóbil, no tiene sentido hacerlo por ahora”, concluye.