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La central de Fukushima, al borde del desastre nuclear

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La central de Fukushima, al borde del desastre nuclear

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Los núcleos de los reactores 1, 2 y 3 están afectados. Uno tras otro han fallado todos los planes de los ingenieros nucleares en su intento de evitar la fusión de los núcleos.

El riesgo letal es que se mantenga el sobrecalentamiento del núcleo de los reactores.

Las barras de uranio de la central deben estar permanentemente refrigeradas por agua. Al haber fallado todos los sistemas y generadores de emergencia tras el tsunami que golpeó la central, el uranio y todos los elementos metálicos se fundirían en un magma altamente radioactivo. Los edificios de contención están dañados y agrietados con lo que ese magma saldría al exterior y produciría la gran contaminación con nubes radiactivas.

Fracasó también un helicóptero del ejército cargado con agua salada que pretendía arrojarla desde el cielo sobre el reactor 4 que ha vuelto a incendiarse. Tuvo que retirarse ya que las radiaciones eran demasiado elevadas incluso para esa operación desesperada.

Todas las operaciones para enfriar los reactores 1, 2, 3 y 4 han fallado. Las unidades 5 y 6 estaban apagadas cuando tuvo lugar el maremoto, pero contienen piscinas con barras combustible atómico usado que pueden sobrecalentarse en caso de evaporarse el agua y emitir nubes radiactivas si se incendian.

El gobierno japonés intenta calmar a una población que incluye a más de cien mil niños desplazados. Pese a imposibilidad de controlar la planta de Fukushima, el Gobierno intenta convencer a los japoneses de que los niveles de radiactividad a más de de 30 kilómetros de la central no suponen aún un riesgo sanitario inmediato.

En la ciudad de Fukushima, a unos 70 kilómetros de la central, la radiación es más de cien veces superior a la habitual.