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Los liquidadores de Fukushima

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Los liquidadores de Fukushima

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En la carretera que lleva a Fukushima, más allá de este panel no hay ni un alma. Aquí está escrita la prohibición de penetrar en la zona de exclusión de 30 kilómetros.

No queda nadie, excepto el personal que trabaja en la central noche y día intentando enfriar los reactores para evitar una catástrofe de mayores proporciones.

Un grupo de ingenieros y técnicos que se han convertido en héroes nacionales.

Les llaman los kamikaces, los samurais o los liquidadores, desde el accidente de Chernóbil. Están expuestos a dosis elevadísimas de radicaciones. Muchos morirán, aunque se relevan cada quince minutos para evitar una exposición prolongada.

Son 50 voluntarios de la compañía Tepco. Otros veinte se les han sumado posteriormente. Todos son perfectamente conscientes del riesgo que corren.

La exposición a las radiaciones está muy controlada y regulada.

Un milisievert para la población, y 20 para los trabajadores de la central. Para los equipos de intervención de urgencia, los niveles tolerados pueden llegar hasta mil.

A ese nivel, los efectos son inmediatos: pérdida de pelo, nauseas, vómitos, quemaduras y desplome del sistema inmunitario.

Riesgos del oficio que estos liquidadores están dispuestos a asumir. Marc Faugeas, francés, es uno de ellos. Trabaja en la central de centrale de Dompierre

“Forma parte de mi trabajo, de mi responsabilidad. Es un riesgo asumido y conocido”

Esa es la principal diferencia con los trabajadores de Chernóbil en 1986. Decenas de miles de hombres fueron enviados al reactor, que se convirtió en sepultura de muchos de ellos…fueron mal equipados, y poco o mal informados de los riesgos que corrían. Mykola escapó con vida.

“El general vino y dijo: prefiero que se contaminen 2 mil personas y salvar a 200 millones. Nos mandaron a trabajar al reactor, a limpiar los escombros. Ahora sólo la mitad de los hombres de mi unidad están vivos”

En Japón todos saben que si se evita una catástrofe mayor será gracias a estos trabajadores anónimos…

Entre ellos hay un hombre de 59 años que estaba a un año y medio de la jubilación.