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Se apagan los ojos violeta del cine

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Se apagan los ojos violeta del cine

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Símbolo de la actriz holiwoodiense en todo su esplendor, Elizabeth Taylor pasó prácticamente toda su vida delante de las cámaras.

Nacida en el 32 en Londres de padres estadounidenses, en la década de los 40 se trasladó a Los Ángeles.

Su papel en la Cleopatra de Joseph Mankiewicz la elevó al rango de estrella internacional.

Elizabeth Taylor fue la primera actriz que cobraba la para entonces astronómica suma de un millón de dólares. En el rodaje de esta película conoció a Richard Burton, con quien protagonizó uno de los idilios más sonados de la historia del cine.

Además de sus éxitos profesionales materializado con dos oscar por su papel en La Mujer Marcada y en ¿Quién teme a Virginia Woolf?, la última gran diva de cine también fue popular por su agitada vida privada con ocho matrimonios, dos de ellos con Burton.

En los 70, la actriz de los ojos violeta aparecía más en las crónicas rosas que en las páginas dedicadas al cine.

Prácticamente apartada de las salas oscuras se dedicó de lleno a la lucha contra el sida y el cáncer y a la defensa de los derechos de los homosexuales

Para recompensar su compromiso, La Reina Isabell II de Inglaterra la nombró dama del imperio británico.

Autoerigida en portavoz de los más débiles, Liz Taylor multiplicó las apariciones en todo tipo de actos públicos pese a sus cada vez más visible sproblemas de salud: consumo excesivo de alcohol, una lesión de columna que preciso varias operaciones y un tumor cerebral.

“He venido aquí no como actriz, -afirmó en Cannes-sino en nombre de todos los enfermos del sida. Soy la voz de los niños moribundos de las naciones empobrecidas, la de los drogadictos de los suburbios, la de las prostitutas que patrullan las calles…Os pido simplemente, que ayudeis a quienes no pueden hablar”

Recaudar fondos para los enfermos se convirtió en su última misión. Siempre a su lado artistas como Elton John, y Sting.