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Francia en primera fila en Costa de Marfil

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Francia en primera fila en Costa de Marfil

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“La potencia colonial no tiene legitimidad para pronunciar un juicio sobre los asuntos internos de la ex colonia, como todo el mundo sabe”

Fue el pasado enero; el presidente francés, Nicolas Sarkozy, justificaba así la no intervención de Francia en Túnez.

Ahora, las cosas han cambiado. Helicópteros franceses bombardean el palacio presidencial marfileño.

Pero la intervención francesa está dentro de la legalidad internacional puesto que cuenta con el aval de la ONU.

La justificación de Naciones Unidas, al igual que la de Francia, es una vez más, la protección de la población civil. Pero no deja de ser una intervención militar de la ex potencia colonial contra uno de los partes en conflicto en Costa de Marfil.

Una situación bastante diferente a la precedente intervención de las fuerzas francesas en el país.

En 2002, tras el golpe de Estado contra Gbagbo, la misión de la llamada operación Licorne consistía en supervisar el cumplimiento de las partes del alto el fuego y se enmarcaba en los acuerdos de defensa entre París y Yamusukro.

Pero esta vez, desde la segunda vuelta de las presidenciales, París se ha posicionado claramente al declarar que Gbagbo tiene que irse. Desde entonces, los partidarios de Ouattara no dejan de reclamar una intervención internacional.

Sobre todo, después de lo sucedido en Libia, pero Libia no es una ex colonia francesa y ahí radica toda la diferencia.

En todo caso, es el argumento que esperaba el clan Gbagbo para denunciar la injerencia de Francia. este clip de los partidarios de Gbagbo es bastantante elocuente contra un presidente que, como su predecesor, Jacques Chirac, nunca le ha apoyado realmente porque pertenece a otra familia política.

Al contrario que su rival, Laurent Gbagbo el socialista nunca ha sido un gran amigo de los dirigentes conservadores franceses. Sus amistades se sitúan a la izquierda del panorama político francés.

Sea como sea, el apoyo de París al clan Ouattara aunque sea legítimo puesto que hay una resolución de la ONU, marcará para siempre las relaciones entre Costa de Marfil y Francia.

Algunos observadores van más lejos y aseguran que dejará huella en las relaciones entre Francia y África, en general. Sobre todo porque el clan designado como víctima no está al abrigo de futuras acusaciones.