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Gbagbo se rinde militarmente pero no políticamente

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Gbagbo se rinde militarmente pero no políticamente

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Según fuentes de la misión de Naciones Unidas en Costa de Marfil, tres altos cargos del entorno de Gbabgó telefonearon a la misión para señalar que han recibido la orden de rendirse ante los cascos azules y buscar protección.

Pero a nivel político las cosas son más confusas. En una entrevista telefónica a una televisión francesa, el presidente saliente ha dicho no habrá paz hasta que él y Ouattara mantengan conversaciones.

La salida política se enquista, según ha reconocido el ministro francés de exteriores, Alan Juppé quien ha asegurado que Gbagbo se niega a reconocer la victoria de su rival, Alasanne Ouattara, reconocido por la comunidad internacional.

La situación en el terreno sí ha cambiado. Hace unas horas numerosos vehículos blindados de misión francesa Licorne seguidos de vehículos de la Cruz Roja han atravesado, enarbolando una bandera blanca, los puentes que unen el sur y el norte de la capital económica, Abiyán.

Hoy podriamos asistir al principio del fin de la crisis abierta en Costa de Marfil tras la elecciones presidenciales del pasado mes de noviembre

El presidente saliente, Gbagbo no acató los resultados que daban la victoria a su eterno rival, el economista, Alassane Ouattara, que sí fue reconocido por la comunidad internacional.

Hace unas horas, el jefe de las fuerzas armadas marfileñas, el general Philippe Mangou, pedía a la ONUci que anunciara un alto el fuego.

Lo cierto es que durante toda la jornada, Laurent Gbagbo, que está refugiado junto a su familia en el bunker presidencial, ha buscado una salida al sangriento conflicto civil destado a raíz de su negativa a abandonar el poder.

Francia exigía al mandatario marfileño que reconociera por escrito la autoridad del presidente electo Alassane Ouattara.

Según el portavoz de la Comisión para la Seguridad de la Unión Africana que preside Mauritania, Gbagbó habría estado negociando dos cosas principalmente: un posible reconocimiento de la victoria de Ouattara y un conjunto de garantías jurídicas para la seguridad de Gbagbo y sus más fieles aliados. Si se trata de inmunidad jurídica, es algo que aún se sabe con exactitud.

Gbagbo se ha quedado solo o casi, pues su mujer y un reducido grupo de fieles han resistido incluso cuando parecía que el mandatario iba a ceder.

El jefe del Ejército y su ministro de Exteriores han desertado y han pasado la jornada refugiados en la residencia del embajador francés en Abiyán.

El primero había ordenado a sus hombres que cesaran los combates, tanto contra los cascos azules de la ONU, como contra las fuerzas de Alassane Ouattara.

La ayuda militar de Francia y de Naciones Unidas ha sido clave en la rápida resolución del conflicto en su aspecto militar.

Anoche, Francia y la ONU bombardearon los últimos bastiones de Laurent Gbagbó en Abiyán.

Atacaron primero dos bases militares. Todo con el visto bueno de Naciones Unidas con el objetivo de destruir las armas pesadas para proteger a la población civil. La ONU se amparó en la resolución 1975 votada el 30 de marzo por el Consejo de Seguridad.

En el civil, Ouattara heredará un país dividido, en el que la guerra ha avivado el fantasma del odio interétnico, y arruinado por culpa de las sanciones internacionales impuesta a Gbagbo en las primeras semanas del conflicto.

También tiene pendiente uno de los episodios más sombrios de la contienda: la masacre de unos 800 civiles en la ciudad occidental de Duekué cuando se produjo el avance de sus tropas hacia el sur. Ouattara ha prometido que investigará lo ocurrido y castigará a los culpables.

La guerra civil estalló en Costa de Marfil a raíz de la negativa de Gbagbo a abandonar el poder.

El mandatario perdió las elecciones de finales de noviembre pasado frente al opositor Alassane Ouattara, cuyas fuerzas controlaban la mitad norte del país.

El conflicto ha dejado cientos de muertos, un millón de desplazados internos y cientos de miles de refugiados en países vecinos.

Las fuerzas de Ouattara, que controlaban desde hacía años el norte del país, emprendieron una marcha hacia Abiyán, la capital económica, hasta terminar combatiendo en el mismo recinto del palacio presidencial.

El rechazo de Gbagbo a abandonar el poder ha hecho que la comunidad internacional utilice todo tipo de armas.

Primero, la Unión Africana, Sudáfrica y otros mediadores intentaron, sin éxito, acercar a ambas partes. El fracaso de los esfuerzos diplomáticos dieron paso a las sanciones económicas.

El 24 de décembre 2010, el Banco Central de los Estados de Africa Occidental cortaron oficialmente el grifo finananciero que alimenta el régimen de Gbagbo. Un mes después de las elecciones presidenciales que dieron como ganador a su rival Alassane Ouattara.

Esa fue la primera reacción de la CFA, la zona económica a la que pertence Costa de Marfil, zona cuya moneda, el Franco CFA, comparten 14 países africanos, casi todos antiguas colonias francesas.

La asfixia económica tardó en hacer mella, pero según los expertos, las deserciones en su entorno responden a la imposibilidad de Gbagbo de pagar a sus tropas, mercenarios y mandos.

Entre las deserciones más sonadas fue la del gobernador del banco central, Philippe-Henry Dacoury-Tabley, uno de los fieles seguidores del presidente saliente, el 24 de enero.