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Factores clave en la crisis portuguesa

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Factores clave en la crisis portuguesa

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La crisis portuguesa da un giro decisivo el 23 de marzo, cuando el Parlamento rechaza apoyar un cuarto plan de austeridad. Jose Socrates, jefe del gobierno socialista, minoritario, se ve obligado a dimitir.

La única salida a esta crisis política es la celebración de elecciones anticipadas. El presidente, Anibal Cavaco Silva, disuelve el Parlamento el 31 de marzo y convoca elecciones legislativas el 5 de junio.

En menos de un año, los portugueses han tenido que digerir tres planes de austeridad.

Desde la huelga general del 24 de noviembre, la más importante en la historia del país, los paros son frecuentes, sobre todo en el sector de los transportes.

La amplitud de la crisis social se evidencia el 12 de marzo. En la calle, decenas de miles de jóvenes portugueses protestan contra la precariedad, desesperados por la falta de empleos incluso para los licenciados.

El paro aumenta y el país vuelve a entrar en recesión: – 0,1% del PIB en 2011 según la OCDE. Las medidas de austeridad, entre ellas el aumento del IVA y los recortes salariales han acabado por segar el frágil crecimiento, del 1,4% en 2010.

Pero con un déficit del 8,6%, Portugal se ha comprometido con Bruselas a reducirlo al 4,6% en 2011, al 3% en 2012 y al 2% en 2013.

Unos compromisos que no han tranquilizado a los mercados financieros, que piden un interés cada vez más elevado para comprar la deuda soberana portuguesa, hasta más allá del 10% para las emisiones a cinco años.

Las cajas de las empresas públicas están vacías, algunas no tienen liquidez para pagar a los trabajadores después de junio.

Además, los bancos portugueses no consiguen financiarse en el mercado interbancario, y ya no pueden dar créditos al Estado.

Ricardo Espirito Santo, presidente del banco Espirito Santo:

“Estamos en una situación en la que los bancos han salido perjudicados, naturalmente no pueden dar más crédito a las empresas públicas y al Estado en las actuales circunstancias”

Portugal tiene dos vencimientos de su deuda inminentes:

El 15 de abril tiene que reembolsar 4.252 millones de euros, y dos meses después, 4.899 millones de euros.

El país ha acabado pidiendo ayuda, pero las incertidumbres políticas pesan ya en las elecciones de junio. Según los sondeos, ningún partido obtendrá la mayoría necesaria para gobernar en solitario.