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Catar, en busca del liderato árabe

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Catar, en busca del liderato árabe

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Un mirage vuelve a la base de Souda, en Creta. El caza forma parte de los seis aparatos cataríes que contribuyen al mantenimiento de la zona de exclusión aérea sobre Libia.

No participan en los bombardeos de la OTAN, pero es una señal fuerte del compromiso del emirato con los rebeldes libios. Igual que la que envió el 29 de marzo en Londres, cuando el emirato se convirtió en el primer país árabe en reconocer el Consejo Nacional de Transición por boca del ministro de Exteriores catarí Hamad Bin Jabr Al-Thani:

“Exigimos a Gadafi y a su gente que se vayan sin provocar más derramamiento de sangre. Es la única solución para resolver este problema lo antes posible”

El riquísimo emirato petrólero, confirmaba una vez más su determinación de imponerse en el mapa político regional. Para conseguirlo, Catar dispone de medios financieros ilimitados, de una visión política abierta y de la experiencia adquirida en la mediación y arbitraje de crisis regionales.

El emir Hamad Bin Khalifa Al Thani, respaldado por la estabilidad de su régimen, puede incluso permitirse apostar por el cambio en el mundo árabe para pasar a la Historia del buen lado.

Y para ganarse al pueblo árabe, Catar juega a fondo la carta de la cadena de televisión Al Jazeera. Creada en 1996, y financiada por el Estado, Al Jazeera ha dado visibilidad mundial a las revoluciones árabes reforzando al mismo tiempo la marca Catar.

Pero la visibilidad, la notoriedad y la influencia también se juegan en el terreno deportivo. En diciembre de 2010, Catar fue elegido sede del mundial de fútbol de 2022. También organizará el mundial de balonmano en 2015.

Con 11 mil km2 y un millón setecientos mil habitantes, la mayoría extranjeros, Catar sale de la sombra de su hermano mayor, Arabia Saudí.

El liderato de los saudíes, encabezado por el monarca Abdullah, que ronda los 90 años está enfermo, se ha visto limitado por el giro que han tomado los acontecimientos en Baréin.

Riad ha preferido jugar la carta de la estabilidad enviando refuerzos para impedir la revuelta de los chiíes contra la dinastia suní en el poder en el minúsculo emirato.