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Posible endurecimiento del régimen de Lukashenko tras el atentado de Minsk

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Posible endurecimiento del régimen de Lukashenko tras el atentado de Minsk

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El atentado en Minsk ha cogido por sorpresa a todos los analistas y observadores de la región. La dictadura está bien rodada en el país, que castiga toda protesta con extrema dureza.

En Bielorrusia no hay problemas de terrorismo islámico y la oposición nunca ha sido violenta.

Según el presidente, que llegó al lugar de los hechos inmediatamente después del atentado, se trata indudablemente de un intento de desestabilizar el país.

Con un discurso copiado de su vecino ruso, Alexander Lukashenko prometió a sus compatriotas que encontraría a “esos bastardos”.

La oposición teme que el presidente aproveche para endurecer aún más la represión.

No sería la primera vez que Lukashenko amenaza con enviar tanques a la calle si es necesario.

En el poder desde 1994, este ex director de una granja colectiva soviética no ha permitido en todo este tiempo ni un centímetro de apertura a su país.

Lukashenko se mantiene en el poder gracias a dos caprichosos referendos: con el primero, en el 96, extendió de cuatro a siete años los plazos del poder. Con el segundo, en 2004, eliminó el límite de dos mandatos.

En el 99 el régimen adquirió tintes draconianos después de que tres figuras opositoras y un periodista desaparecieran. Con Rusia como única aliada, el país cayó en un aislamiento casi total.

Las últimas elecciones presidenciales de diciembre de 2010 extremaron ese aislamiento. Las oficinas de la OSCE, organismo encargado de supervisar los comicios, fueron cerradas por orden del presidente, que fue, una vez más, reelegido triunfalmente.

Europa, que se había mostrado dispuesta a levantar parte de sus sanciones contra Bielorrusia si se celebraban elecciones libres y justas, mantuvo su castigo, y la oposición se echó a la calle para protestar por los resultados electorales.

Las manifestaciones en Minsk fueron reprimidas con extrema dureza. Centenares de personas fueron detenidas, entre ellas, siete de los candidatos.

Por ahora se han celebrado 30 procesos. Uno de los manifestantes ha sido condenado a cuatro años de cárcel.

Pese a las disputas y las tensiones que han enturbiado las relaciones bilaterales en los últimos años, Lukashenko sigue contando con Rusia.

Para Minsk, el apoyo de Moscú sigue siendo primordial. Para muchos perder ese apoyo sería la única forma de hacer caer el régimen del llamado último dictador de Europa.