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"El Cazador Furtivo" en la Ópera Cómica de París, un espectáculo paneuropeo

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"El Cazador Furtivo" en la Ópera Cómica de París, un espectáculo paneuropeo

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Der Freischütz, “El cazador furtivo”, es la obra maestra de Carl Maria von Weber y se considera el modelo de la ópera romántica alemana. Su versión francesa, que Berlioz adaptó en 1841, se ha llevado a escena recientemente en el teatro de la Opéra Cómica de París, bajo la batuta de un director muy inglés, Sir John Eliot Gardiner.

Una comunidad unida en los años 30 en Francia, una mezcla de gente del pueblo y personajes con un toque mágico. Ése es el escenario de este audaz redescubrimiento de la Opéra Cómica de París. Esta re-edición era algo muy deseado por el aclamado director británico sir John Eliot Gardiner, con quien acudimos a uno de los últimos ensayos. “El Cazador Furtivo” es el prototipo de ópera romántica alemana. Pero es mucho más que eso, como nos explicaba el propio Gardiner: “Es la lucha entre las fuerzas del bien y el mal. La misma lucha metafísica que ocupó a todos los filósofos en el siglo XVII, pero esta vez en un contexto romántico, con la convicción de que la música es el auténtico vehículo para expresar una emoción poética. Y es el contraste entre la fascinación de la vida en el campo, que es generosa y amable, pero que también tiene un componente peligroso, casi malvado”.

En la versión francesa, Berlioz no sólo tradujo el libretto del alemán al francés, sino que también compuso los recitativos que sustituían a los diálogos hablados de la versión original.

“En los ensayos”, recuerda el director, “simplemente recitamos la historia en francés, y entonces, para evitar las trampas de las que habla Berlioz sobre los recitativos que se alargan hasta el infinito, yo les hacía repetir el texto y lo cronometraba, y después les hacía cantarlo. Les daba un margen de 10 segundos para cantar, porque se tarda un poco más en cantar que en hablar. Pero tenían que mantenerse dentro de esos límites. Ahora cantan perfectamente, han hecho suya la cadencia y el sentido de la narración, añadiendo así ese toque que le da mucho salero”.

Inspirado en el folclore y la música alemanas, la ópera de Weber es una pieza alemana emblemática. Pero, además, está muy influida por las óperas italiana y francesa. Ésta última adquiere aún más importancia con Berlioz. “Berlioz hace un trabajo fantástico. Introduce un elemento de fluidez y continuidad en lo que, si no, sería un Singspiel muy sobrio. Armoniza todo de una manera discreta pero muy personal, su personalidad se plasma siempre en la música. Al ser en francés, toda la ópera se impregna de esta cultura, de influencias de la ópera francesa pos-revolucionaria, adquiere la sensualidad de la lengua francesa, y su elegancia, lo que la hace bastante diferente de ese ambiente de tiroleses y valkirias de la ópera original de Weber”, comenta Gardiner.

En este vídeo podrá escuchar piezas musicales de “Le Freischütz”, la versión de Héctor Berlioz de “Der Freischütz” de Carl Maria von Weber.