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Ucrania apuesta por lo nuclear a pesar de Chernóbyl

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Ucrania apuesta por lo nuclear a pesar de Chernóbyl

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El accidente de Chernóbyl cumple un cuarto de siglo en pleno renacimiento del pánico a lo nuclear.

Angustia provocada ahora por la catástrofe en la central japonesa de Fukushima del pasado once de marzo.

Pero, a pesar de que ambos casos alcanzaron la máxima calificación en la escala internacional de medida de estos sucesos, los especialistas insisten en que Chernóbyl fue mucho peor. Con tecnología y en circunstancias completamente distintas.

“En el caso del accidente de Chernóbyl la causa inicial fue un fallo humano, agravado por la tecnología y la concepción del reactor”, recuerda Michel Chouha, del Insituto Francés de Radioprotección y Seguridad Nuclear. “En el caso de Fukushima, se trata de una catástrofe natural mayor. Sus consecuencias no son comparables a las del accidente de Chernóbyl”.

La comunidad internacional ha acordado aportar 550 millones de euros, es decir, el 75% de la cantidad necesaria para el levantamiento de un nuevo sarcófago en torno al rector ucraniano siniestrado. El colocado tras el accidente se está despedazando.

El nuevo lo cubrirá. Tendrá 200 metros de largo por 257 de ancho y pesará 18.000 l toneladas, y estará acabado para 2015.

Un intento inútil, según el presidente del sindicato de exliquidadores encargados de limpiar la central.

“En el proyecto del nuevo sarcófago que se construirá en forma de arco se van a emplear materiales muy ligeros y frágiles. No resolverá el principal problema: qué hacer con el combustible, los materiales altamente radiactivos. Además, el proyecto es técnicamente muy difícil de llevar a cabo”.

A pesar de todo, las autoridades ucranianas ven el futuro nuclear con optimismo. Actualmente cuentan con cuatro centrales que producen casi la mitad de la energía eléctrica que consume el país. Kiev planea construir más de diez nuevos reactores en los próximos veinte años.

“La nuclear es una energía potencialmente peligrosa. Puede prestar un gran servicio a la humanidad, pero continúa y continuará siendo potencialmente peligrosa. Y el hombre debe saber que si quiere utilizar esta fuente de energía va a ser necesario que sepa anticipar los problemas que podrían aparecer. Y, sobre todo, que prevea situaciones graves. Si no lo hacemos, sin duda fracasaremos”.