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Kate, la última plebeya de los Windsor

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Kate, la última plebeya de los Windsor

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Y la joven plebeya se convirtió en princesa y, un día, seguramente será reina. Un destino para el cual Kate ha tenido el tiempo de reflexionar y prepararse: once años de romance antes del gran día. Y, en su favor, ya hay una larga lista de plebeyas que han robado el corazón de un hombre llamado a ser rey en la monarquía británica.

Por este motivo, Kate espera que con la ayuda de su futuro esposo pueda asumir las responsabilidades reales: “Es verdad que es una perspectiva complicada. Pero, felizamente, espero ser capaz. Guillermo es un gran profesor y estará dispuesto a ayudarme en el camino”.

En cuestión de amor, Eduardo VIII fue el primero en hacer un honor de ello cuando en 1936 y como príncipe heredero a la muerte de su padre, decidió abdicar para casarse con la mujer de su vida, Wallis Simpson, una norteamericana divorciada. Algo que, en el protocolo de la época, era inimaginable.

Los ingleses tuvieron entonces no una plebeya, sino una noble. Elisabeth Bowes Lyon, más conocida después como la reina madre, se había casado en 1923 con el futuro Jorge VI. Esta fue la primera concesión de la familia real británica, puesto que la princesa no era de sangre real.

Seguirán otros casos. La actual Isabel II sí que protagonizó una boda perfecta según las reglas, pero ninguno de sus hijos se ha casado con personas de su rango. El príncipe Carlos, el heredero, escogió en primeras nupcias a Diana, que solo era de familia aristocrática. Y, luego, el año 2005, volvió a casarse con Camilla Parker Bowles, divorcidada y plebeya.

Los tiempos han cambiado y la dinastía de los Windsor se adapta. Guillermo y Kate obtuvieron el acuerdo de la reina, no obligatorio pero preferible. Además, si los herederos tuvieran que escoger entre su rango, las opciones son bastantes limitadas. Una persona católica, por ejemplo, está excluida si no se quiere perder el orden de sucesión al trono.

Las otras monarquías europeas también lo han entendido: casarse por amor es ahora más popular. Es lo que ha ocurrido en España, Suecia o Dinamarca. Herederos y herederas han decidido pasar por el altar por amor con periodistas divorciadas, publicitarios o profesores de gimnasia.

A Kate le queda en estos momentos aprender todos los rituales de una princesa, una profesión en si misma. Sus defensores afirman que lleva la nobleza en el corazón.